El impacto del caso Adorni trasciende lo judicial y se instala con fuerza en el terreno de la opinión pública, donde las últimas encuestas muestran un deterioro alarmante para la imagen del jefe de Gabinete. Cuatro sondeos realizados por consultoras independientes coinciden en que su aprobación cayó entre 12 y 18 puntos porcentuales en apenas dos semanas, situándose en niveles críticos para un funcionario de su rango. Los datos más preocupantes provienen de un relevamiento de la consultora Analogías, que indica que el 68% de los argentinos considera «inaceptable» la conducta de Adorni, mientras que solo un 22% acepta su explicación. Peor aún: el 54% cree que debería renunciar inmediatamente, un porcentaje que crece día a día según los analistas. Este descalabro en las percepciones ciudadanas ocurre en paralelo a un visible distanciamiento de sectores aliados al gobierno, que prefieren guardar silencio sobre el tema. Expertos en comunicación política advierten que, más allá del resultado judicial, Adorni enfrenta ahora el desafío de reconstruir su credibilidad en una sociedad especialmente sensible a los casos de supuesta doble moral en la clase dirigente.

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