En un giro inesperado que sacude la escena política, el jefe de Gabinete, Guillermo Adorni, admitió este martes haber omitido declarar ahorros en moneda extranjera durante años, aunque insistió en diferenciar esta irregularidad de actos de corrupción. El funcionario, visiblemente tensionado durante una conferencia de prensa en Casa Rosada, confirmó que regularizará su situación pagando retroactivos e incluso multas, pero lanzó un contundente: «Ahorrista en negro sí, chorro no». Analistas consultados por este medio coinciden en que el movimiento de Adorni busca desactivar una bomba política que amenazaba con escalar, especialmente tras las críticas cruzadas desde la oposición y facciones internas del gobierno. Sin embargo, la estrategia tiene riesgos: mientras algunos sectores valoran la autocrítica, otros cuestionan la tardía revelación y señalan contradicciones con el discurso oficial de «transparencia radical». El episodio ocurre en un contexto delicado para el gabinete de Javier Milei, que enfrenta crecientes cuestionamientos por supuestas fisuras internas. Fuentes cercanas al Presidente sugieren que, pese al escándalo, Adorni mantendría su cargo al menos hasta que se resuelva judicialmente el caso, aunque reconocen que el costo político ya está siendo significativo.

