El arranque del octavo mes del año marca una instancia determinante para los sueldos del personal de casas particulares. Durante los primeros días de agosto se hace efectivo el cobro del trabajo llevado a cabo en el mes previo, el cual desembarca con la aplicación de la última actualización salarial convenida para las empleadas domésticas. Este ajuste permite formalizar una recomposición en el recibo de sueldo de miles de trabajadoras a lo largo y ancho del país.

No obstante, el escenario que se abre de cara a las próximas semanas plantea una clara pausa en el ritmo de actualización de las escalas. A diferencia de lo ocurrido en las liquidaciones previas, el calendario vigente no contempla incrementos programados adicionales de cara a los últimos meses del año, dejando fija la grilla salarial hasta tanto se alcancen nuevas definiciones entre las partes en paritarias.

Ante este panorama, crecen las expectativas dentro del sector laboral por una inminente reapertura de negociaciones, que todavía no tienen fecha definida. Diversos sectores gremiales aguardan la convocatoria formal por parte de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares para sentarse a negociar un nuevo esquema de incrementos que permita hacer frente a la inflación y recomponer el poder adquisitivo de las distintas categorías. Por lo pronto, es casi un hecho que el mes próximo las trabajadoras reciban los mismos salarios que cobrarán en estos días.

Para comprender cómo se llegó a los montos actuales, es preciso revisar el recorrido del último acuerdo paritario, el cual contempló un esquema de subas escalonadas diseñado para aplicarse progresivamente. Dicha negociación estableció incrementos acumulativos y dispuso además la incorporación definitiva al sueldo básico de la suma no remunerativa que se había otorgado tiempo atrás.

El impacto en los recibos de sueldo se distribuyó de la siguiente manera:

Abril: Se aplicó una suba del 1,8% sobre la base de marzo y se integró el primer 50% de la suma no remunerativa al salario básico.

Mayo: Se otorgó un incremento del 1,6% respecto del mes anterior.

Junio: Tuvo lugar un ajuste del 1,5% sobre los valores vigentes de mayo.

Julio: Se concretó un aumento del 1,4% sobre los haberes de junio, al tiempo que se absorbió el 50% restante del concepto no remunerativo, completando su traspaso al sueldo básico.

Es justamente este último tramo, que corresponde al desempeño de las tareas realizadas durante el mes precedente, el que termina de cobrar efectividad y se ve reflejado en los bolsillos del personal al momento de percibir sus remuneraciones en el inicio del presente mes.

Con el último incremento del 1,4% y la reestructuración del sueldo básico ya aplicados, la grilla salarial mínima para el personal de casas particulares en sus distintas modalidades queda conformada con valores específicos por hora y por mes.

Primera Categoría (Supervisión)

Con retiro: $4.438,77 por hora | $553.725,91 por mes.

Sin retiro: $4.829,13 por hora | $612.673,11 por mes.

Segunda Categoría (Tareas Específicas)

Con retiro: $4.223,25 por hora | $517.006,43 por mes.

Sin retiro: $4.597,18 por hora | $571.426,17 por mes.

Única modalidad (sin retiro): $3.996,45 por hora | $505.302,76 por mes.

Cuarta Categoría (Asistencia y Cuidado de Personas)

Con retiro: $3.996,45 por hora | $505.302,76 por mes.

Sin retiro: $4.435,86 por hora | $558.972,92 por mes.

Quinta Categoría (Personal para Tareas Generales)

Con retiro: $3.733,72 por hora | $458.053,22 por mes.

Sin retiro: $3.996,45 por hora | $505.302,76 por mes.

Cabe recordar que a estas cifras básicas se les deben adicionar, según corresponda en cada contrato de trabajo, los adicionales por antigüedad -equivalentes al 1% por cada año laborado- y el plus por zona desfavorable, que otorga un 31% adicional sobre los haberes mínimos para quienes desempeñan sus tareas en las provincias del sur de la Argentina y zonas geográficas contempladas por la normativa vigente.