El color y el calor que le imprimen los hinchas a los partidos del Mundial no tienen punto de comparación. Pueden resultar vistosas y llamativas las coreografías coordinadas de los noruegos, japoneses o neerlandeses. O generar simpatía los bailes de los brasileños o la euforia de los británicos. Pero los albicelestes son los que regalan las mejores previas. Al menos, si el observador es argentino.
Pero esta vez hubo un clima distinto en Dallas. Tal vez los hinchas entendieron lo mismo que Lionel Scaloni: es un partido para disfrutar y para que descansen los habituales titulares. Ojo: no hay que confundir disfrute con relajación. Lo demostrarán los jugadores adentro y los hinchas en las tribunas. Cuando apareció Lionel Messi para realizar la entrada en calor, por caso, el estadio explotó. Pero ni siquiera entonces sonó el clásico «de la mano de Leo Messi».
La sensación térmica en Dallas trepó hasta los 40 grados dos horas antes del partido, por lo que encontrar un pedazo de sombra era el deseo de todos. Las camisetas de los clubes argentinos no faltaron: River, Boca, Independiente, Racing, San Lorenzo, Belgrano, Talleres y dos grupos numerosos de hinchas de Defensores de Belgrano y de Sarmiento de Junín.
Y a diferencia de lo que sucedió en el choque contra Argelia, no se visualizaron argentinos sin entradas en las cercanías de la cancha. Incluso un par de personas se pasearon con carteles de vendo entradas y no eran muy solicitados. Tal vez el dinero a gastar está destinado para el choque contra Cabo Verde en Miami.
Ocurre algo particular con los partidos del Mundial y, en especial, con la Scaloneta: hinchas de otros países llegan para ver a las grandes estrellas, especialmente a Lionel Messi. En Dallas podían encontrarse asiáticos (muchísimos), mexicanos, centroamericanos y hasta algunos sudamericanos con la camiseta celeste y blanca.
A falta de media hora para el comienzo, el imponente Dallas Stadium ya estaba repleto, con la presentadora local coordinando los juegos desde las enormes pantallas. Para cuando los futbolistas se metieron en el vestuario, el aliento creció. Aunque no tanto como en otras oportunidades. Al fin y al cabo, el de Jordania será un partido para disfrutar y no para sufrir.
Redactor de la sección Deportes [email protected]
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