La tensión política alcanza niveles críticos mientras la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, encabeza una ofensiva sin precedentes para forzar la salida del vocero presidencial, Manuel Adorni. Fuentes cercanas al círculo íntimo de la Casa Rosada revelan que la ex candidata presidencial habría presentado un dossier con «graves inconsistencias» en el manejo comunicacional del gobierno, en una reunión privada con el presidente Javier Milei. El conflicto se agrava mientras fiscales federales avanzan con investigaciones paralelas sobre supuestas filtraciones de información estratégica. Según documentos a los que tuvo acceso este medio, al menos tres expedientes judiciales mencionan a colaboradores directos de Adorni en causas por obstrucción a la justicia. Desde el PRO ya circulan nombres para su reemplazo, entre ellos el del actual secretario de Medios, Francisco Meritello. En el arco opositor, referentes del kirchnerismo como Máximo Kirchner aprovecharon la coyuntura para exigir explicaciones públicas: «Cuando un vocero pierde credibilidad, arrastra consigo a todo el gobierno», afirmó el diputado en declaraciones radiales. Mientras tanto, economistas cercanos al liberalismo advierten que la pulseada interna podría afectar las negociaciones con el FMI previstas para las próximas semanas.

