En medio de la tormenta política, la Administración Federal de Ingresos Públicos (ARCA) dio a conocer este miércoles los detalles operativos del esperado programa de blanqueo laboral, que permitirá a empleadores regularizar deudas previsionales con el Estado en hasta 120 cuotas y con importantes beneficios en la condonación de intereses. La medida, que forma parte del paquete de incentivos para la formalización laboral, apunta especialmente a las pequeñas y medianas empresas. Según las fuentes consultadas, el plan establece que quienes adhieran antes del 30 de septiembre podrán acceder a una reducción del 70% de los intereses resarcitorios y punitorios, además de flexibilizar los requisitos para el acceso a planes de pago. Los montos adeudados se actualizarán según índices oficiales, pero se congelarán al momento de la adhesión al régimen. Economistas del sector privado recibieron con cautela la iniciativa: mientras algunos la ven como un paliativo necesario para empresas en crisis, otros advierten sobre posibles efectos distorsivos en las finanzas de la seguridad social. Desde el Ministerio de Economía insisten en que el blanqueo es «la última oportunidad» antes de una ofensiva inspectiva sin precedentes.


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