El último recuerdo de un equipo de Rodolfo Arruabarrena data de marzo de 2026, cuando su ciclo terminó abruptamente después de 75 días. Entonces, el Vasco ya había ganado dos títulos en una semana, el Torneo de Primera División y la Copa Argentina, ambos en noviembre de 2015. Cinco meses después de su salida de Boca, comenzó un periplo por Medio Oriente que incluyó Emiratos Arabes, Qatar, Egipto y Arabia Saudita hasta que se confirmó su vuelta al club de la mano de Juan Román Riquelme, viejo compañero en el club xeneize y Villarreal.

Durante esta década ausente en el fútbol argentino, las referencias son lejanas, está claro. Y muchos se preguntan cuál es el estilo Arruabarrena. Entrevistado hace poco, el técnico de 50 años dejó algunos conceptos que vale la pena repasar. Sobre todo, si de marcadores de punta se trata, un puesto que conoce a la perfección y que tantas satisfacciones le dio al Boca de Carlos Bianchi, con dos inolvidables goles en la final de la Libertadores 2000 ante Palmeiras.

«Cuando llego a un equipo, veo los laterales. Si tienen un buen uno contra uno, yo me puedo animar a jugar con dos volantes, con un 4-2-3-1. Si son permeables, es decir que pierden más que lo que ganan y los centrales no están cómodos al salir en las coberturas, pongo tres volantes así las ayudas de los interiores son rápidas. Eso si me lo permite el plantel», analizó el Vasco.

Bajo esta coyuntura, Boca ofrece laterales que atacan mejor de lo que defienden con Lautaro Blanco como destacado en el sector izquierdo. A la derecha, en cambio, surgen las dificultades. Marcelo Weigandt y Juan Barinaga alternaron la mayor parte del tiempo durante el ciclo de Claudio Ubeda. Sin embargo, fue tan flojo su rendimiento que terminó jugando Malcom Braida, un polifuncional que arrancó de extremo y mutó a lateral-volante, pero habitualmente se desempeña en el otro andarivel, con su perfil zurdo.

En ese sentido, Arruabarrena ya tomó la decisión de subir a Primera a Dylan Gorosito (20 años), quien se destacó en la Selección Sub 20 pero casi no tuvo oportunidades con su antecesor. Solo jugó los últimos 15 minutos del partido contra Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy que Boca ganó 2 a 0 en ocasión de los 32avos de final de la Copa Argentina. Fue otras dos veces al banco, contra Gimnasia de Mendoza y Lanús. Después, no volvió a ser convocado por el Sifón.

“Se proyecta muy bien y creció mucho defensivamente. Habría que verlo con ritmo de Primera”, le confiaron a Clarín en el cuerpo técnico del Vasco, que siguió a Gorosito en la Reserva, donde jugó 11 partidos de la Copa Proyección.

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De acuerdo a los conceptos de Arruabarrena, ¿podría adaptarse a un 4-2-3-1? Lautaro Di Lollo se siente más cómodo en la zona de confort y Nicolás Figal puede arriesgar más en el respaldo del lateral derecho. En el otro sector, Ayrton Costa -que también jugó en el andarivel- no tiene tantos problemas para cubrir a Blanco.

El volante central será Leandro Paredes, está claro. Con un doble cinco, Milton Delgado es ideal. Si decide jugar, en cambio, con dos mediocampistas interiores pican en punta Tomás Belmonte y Santiago Ascacibar. Hay abundancia en la zona neurálgica y algunos podrían emigrar. Hay que ver qué rol toma Williams Alarcón, relegado por Miguel Angel Russo primero y Ubeda después.

En Al Taawoun FC, el último equipo que dirigió Arruabarrena, arrancó a bordo de un 4-3-3 y terminó con 5-3-2. Flavio, un jugador brasileño, le permitía la versatilidad de ser carrilero para defender y volante para atacar. Para el Vasco, el sistema no prevalece por encima de las características del plantel. Entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1 saldrá el dibujo táctico con el que comenzará a funcionar la formación en Boca.

El técnico sabe que Exequiel Zeballos está negociando su salida, ya que su contrato vence en diciembre. Si decide atacar con tres puntas, en su cabeza sobrevuela la idea de recuperar a Kevin Zenón, uno de los jugadores que estaba en la lista de prescindibles de Riquelme. El correntino siempre se destacó por la izquierda, pero perdió terreno.

A la hora del revisionismo, yendo al primer ciclo del Vasco, hubo tres momentos fuertes de su ciclo. Los partidos con River, en la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015 que terminaron en sendas eliminaciones, y la conquista de la Copa Argentina ante Rosario Central.

En el primer torneo internacional, jugó 4-4-2 con dos “9” y la presencia de Jonathan Calleri y Andrés Chávez. En el segundo, con un 4-3-3 que contó con Daniel Osvaldo como centrodelantero y dos extremos, Cristian Pavón y Federico Pachi Carrizo. Frente a los rosarinos, fue 4-3-1-2 con Nicolás Lodeiro como enganche detrás de Calleri y Carlos Tevez.

Queda claro que habrá una adaptación al plantel. También, que llegarán refuerzos. Especialmente, en un puesto clave, el arquero. Por la lesión ligamentaria de Agustín Marchesín que le impedirá jugar hasta el año próximo y porque Leandro Brey necesita competencia.