Por Mauro Gutierrez.-
Hace dos semanas que arribó a nuestra ciudad y ya se encuentra trabajando en la parroquia, se lo ve laborioso, predispuesto y con gran experiencia. Nos recibió en su casa y dispuesto a contarnos su labor, nos contó que conocía Madariaga de antes, incluso «mejor que el Padre Alejandro cuando llegó», confiesa, a quien no dejó de destacar su labor. También dejó una pequeña reflexión de lo que sucedió con él, en las redes sociales y la agresión sufrida.
Podemos hablar de las violencia que se da en las redes, por ejemplo como lo maltrataron en las redes a Alejandro, yo creo que tiene que ver con una falsa ilusión de que uno a través de los medios, de las redes, se afirma como persona.
Nos contó lo que nos separa como sociedad y plantó su propósito en «el encuentro». Habló de «La Pasión Según San Juan» y reconoce que fuera él quien con un grupo de seminaristas, allá por la década del 80, trajera el primer cassette con la música.
ENTREVISTA
(Primera Parte)
_¿Cómo está viviendo su llegada a Madariaga?
_ Bueno, con todas estas cosas nuevas que uno va descubriendo, la gente, uno va conociendo a uno y a otro, así que voy a un ritmo bastante lento a mi gusto. Pero bien, porque me siento muy bien recibido. De todas las parroquias que he estado antes me ha tocado ingresar como de cero, porque eran curas viejitos que estaban hace tiempo, tanto como en Necochea, Mar del Plata, o como en Batán. En cambio acá, ya todo está andando. La verdad que la tarea que ha hecho Alejandro ha sido tan linda, tan convocante. Entonces para mí también es nuevo en ese sentido, porque antes era como poner cimientos y ahora es construir encima.
_Hay un gran grupo dentro de la iglesia ¿Cómo lo encontró a ese grupo?
_ Hay una gran riqueza, una gran variedad desde los catequistas hasta las personas que están en grupo de oración, los que trabajan ayudando en el grupo de Caritas, hay realmente mucha gente que da su vida para la iglesia.
_ ¿Tuvo oportunidad de conocer la ciudad?
_ Yo la conocía pero no tanto. Cuando Alejandro vino de Cura Párroco yo lo acompañé, y así conocimos juntos, estamos hablando de seis años atrás, en ese momento conocía más que él. Pero la conformación edilicia de la ciudad es algo lindo, interesante, porque guarda en alguna medida algo humano. Es una ciudad pero que respeta el modo social humano, a veces esas pretensiones de querer construir para arriba, aunque haya algunos, uno ve que se puede vivir la vecindad. Va a ser un lindo desafío tener una casa común (la iglesia), quererla, cuidarla, encontrarnos.
_ Todo Cura Párroco trae propuestas, ¿cuál podría ser la suya?
_ Yo puedo aportar desde lo musical, y así como propuesta se me ocurre esto que también nos está diciendo el Papa, que es volver a encontrarnos. Seguir lo que dejó Alejandro, que es lo que hace falta. Por ahí todos los medios que tenemos que nos permite comunicarnos, nos está quitando la posibilidad de encontrarnos, de mirarnos a los ojos en persona. Me parece que es un desafío, porque en una ciudad que está bien hecha a medida “humana” digamos, creo que el encuentro es posible. La iglesia tiene que ser una semilla de solidaridad, de ese encuentro, y no de marginación o exclusión, que en algún sentido podemos decir que hubo un tiempo así, pero que hoy en día, uno debería andar por ahí buscando que la gente se encuentre, se reconozca, y se ayude.
_ Estamos viendo en las redes sociales, en la televisión a nivel país y a nivel mundial una violencia, y una famosa «grieta» que se vive ¿Cómo ve usted este tema? ¿En la iglesia pasa esto también?
_ Si, puertas adentro digamos. Pero en realidad tiene que ver con toda una situación cultural que se vive, un mal «consuelo de tontos» como se dice. Podemos hablar de las violencia que se da en las redes, por ejemplo como lo maltrataron en las redes a Alejandro, yo creo que tiene que ver con una falsa ilusión de que uno a través de los medios, de las redes, se afirma como persona. Es algo que tiene que ver con el «cholulismo televisivo» que es como una copia en las redes. Pasa que estas cosas después no tienen marcha atrás, porque una vez que uno agrede a alguien, el otro ya no tiene forma de defenderse, entonces para mi esto se cambia solamente si la gente se encuentra, desde cosas más sencillas, que los espacios comunes sean nuestros, ocuparlos, «vamos al parque», «vamos a la plaza a tomar mate», «vamos a la laguna», salir de esa cáscara que hemos inventado que en el fondo no somos más que vapor. Porque al relacionarnos de esa manera, la única forma que podemos lograr, es agredirnos.
