Después de casi dos años de mantener bajo reserva el destino del oro que el Banco Central sacó del país, Santiago Bausili afirmó ante el Senado que las más de 13 toneladas están depositadas en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), con sede en Basilea, Suiza. Y agregó que la Auditoría General de la Nación (AGN) tenía toda la documentación.

La AGN confirmó que el Banco Central le remitió la documentación de la operación, pero aclaró que no está en condiciones de confirmar lo que dijo el presidente del Central, porque aún no terminó de procesarla. Lo que generó un problema adicional, pese a ser un organismo que responde al Congreso, no hace algo tan sencillo como remitirle a los senadores la documentación presentada y eventualmente difundirla a la ciudadanía.

Bausili defendió el traslado y sostuvo que las barras fueron depositadas en el BIS. También apeló a una comparación singular para justificar la operación: dijo que tener el oro inmovilizado en las bóvedas del Central era como guardar dólares «cara chica». El activo conserva su valor, argumentó, pero pierde capacidad para ser utilizado financieramente. 

La senadora peronista Juliana Di Tullio decidió poner esa afirmación a prueba. Después de escuchar por primera vez una ubicación concreta, pidió que la AGN, certificara que los lingotes se encuentran donde dijo Bausili. La respuesta llegó este jueves. El presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, informó oficialmente a Di Tullio que el Banco Central ya entregó la totalidad de la información requerida sobre la trazabilidad de las reservas. Sin embargo, aclaró que la documentación todavía está bajo análisis y que la auditoría no terminó. Por esa razón, el organismo no confirma que las barras estén depositadas en el BIS.

Bausili dijo que el oro del Central está en Suiza pero en el mercado creen que sigue en Londres 

La auditoria sobre el destino del oro se inició el 27 de marzo de 2025 y comprende el período entre enero de 2024 y diciembre de 2025. El trabajo ya fue concluido y quedan procedimientos de revisión documental, visitas y cálculos antes de redactar el proyecto de informe que deberá tratar el Colegio de Auditores. Esa es la explicación oficial de la AGN, que no explica porque no responden algo tan sencillo como la ubicación del bien.

La AGN me acaba de mandar una nota oficial. Me certifica que Bausili les mintió a todos los argentinos, por supuesto, a todos los senadores y senadoras de la Nación.

En la respuesta enviada a Di Tullio, Olmos señala que la documentación entregada por el BCRA todavía está siendo analizada «por la demora -más de un año- incurrida por la autoridad monetaria en dar acceso a la misma». Uno de los auditores resumió a LPO: «En algún momento el Banco Central puso muchas objeciones, pero ahora ya está más encaminada». 

LPO fue el medio que reveló la operación clandestina que montaron Toto Caputo y Bausili para sacar del país el oro de las reservas en vuelos nocturnos. En ese momento, Economía lo desmintió y atacó a este medio. Luego, a medida que trascendían más detalles de la operación, la fueron confirmando por partes.

Di Tullio sostiene que la explicación de Bausili es falsa. «Lo sabemos perfectamente porque es información que hemos recibido. Yo no puedo decir exactamente de dónde tenemos la información oficial», dijo a LPO. Y agregó: «La AGN me acaba de mandar una nota oficial. Me certifica que Bausili les mintió a todos los argentinos, por supuesto, a todos los senadores y senadoras de la Nación». El senador Martín Soria maneja la misma información. En el peronismo aseguran que las barras están en Londres y no en Suiza. 

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Tensión entre Toto Caputo y Milei por la relación con Reino Unido y el destino del oro del Banco Central

La discusión expone además una tensión que reveló LPO: el equipo económico que lidera Caputo está muy incómodo con la confrontación de Milei con el Reino Unido por Malvinas y el destino del oro no sería un tema ajeno a esa preocupación.

Pero detrás de la dicusión por la ubicación geográfica aparece una pregunta bastante más importante. No se trata solamente de saber en qué bóveda está el oro, sino para qué fue trasladado. La oposición quiere determinar si las barras permanecen simplemente depositadas en el exterior o si fueron utilizadas en alguna operación financiera, incluso como respaldo o garantía. Es decir, si siguen disponibles o se perdieron.

La reforma del Banco Central que impulsa el Gobierno agravó las sospechas. El artículo 13 del proyecto modifica el artículo 33 de la Carta Orgánica del BCRA e incorpora expresamente la posibilidad de utilizar activos de las reservas, incluido el oro, como garantía para operaciones financieras y toma de deuda. 

La reforma del Banco Central que impulsa el Gobierno agravó las sospechas. El artículo 13 del proyecto modifica el artículo 33 de la Carta Orgánica del BCRA e incorpora expresamente la posibilidad de utilizar activos de las reservas, incluido el oro, como garantía para operaciones financieras y toma de deuda. 

La secuencia llamó la atención de la oposición. Primero el Gobierno trasladó el oro al exterior. Durante casi dos años se negó a informar dónde estaba. Ahora busca modificar las reglas que regulan el uso de esos activos. De ahí surge la pregunta que Di Tullio y Soria quieren llevar al Congreso: si la reforma habilita expresamente el uso del oro como garantía, ¿qué operaciones se realizaron con ese activo antes de que esa autorización estuviera vigente? 

No existe hasta ahora una conclusión de la AGN que permita afirmar que el oro haya sido utilizado como garantía. Ese punto es clave. Pero tampoco existe una auditoría terminada que despeje la sospecha. El expediente sigue abierto y el propio Central demoró más de un año la entrega y el acceso a documentación que ahora está siendo revisada. 

Por eso Di Tullio y Soria quieren volver a citar a Bausili. Se apoyarán en el inciso i del artículo 10 de la Carta Orgánica, que obliga al presidente del Banco Central a comparecer ante las comisiones del Congreso cuando sea convocado para informar sobre las operaciones y las políticas monetarias, cambiarias y financieras de la entidad. 

El oro tiene así dos incógnitas superpuestas. Una conduce a la bóveda: Suiza, según Bausili; Londres, según la información que maneja el peronismo. La otra conduce a los contratos. Y puede ser bastante más relevante: saber si las barras simplemente cambiaron de domicilio o si acaso fueron enajenadas.