El nuevo desafío que Máximo Kirchner lanzó contra Axel Kicillof en el acto por el cuarto aniversario del intento de asesinato de su madre, Cristina Fernández, es más que otro episodio de la guerra sin cuartel que se libra al interior del peronismo de la provincia. Señal de que cualquier tregua es ilusoria puso la lupa, además, por el contexto en que se realizó, en una agenda delicada para el cristinismo que en el Movimiento Derecho al Futuro siguen de cerca: la del vínculo entre la estrategia electoral y los movimientos de la Expresidenta en relación con el poder judicial.
En la esquina de San José 1111, Máximo agitó a los militantes a entonar una vuelta más del hit que La Cámpora compuso para responder la frase de Kicillof sobre las nuevas canciones. Aunque habló casi una hora, ese minuto funcionó como epítome de la movida. Hay razones: el estreno de esa canción ocurrió en el acto en Atenas de 2024, que es para el gobernador la declaración de guerra de Cristina en su contra. Que ahora su hijo lo haya reeditado convenció al Gobernador de que el acuerdo para sostener las PASO que sellaron hace tres semanas es apenas eso.
El contexto es el otro elemento significativo de la movida del líder de La Cámpora: el acto se realizó casi en simultáneo con el respaldo de los senadores cristinistas a la designación de Pablo Yadarola como camarista porteño, un sillón estratégico para el manejo de causas que implican al poder político. Potencialmente, a Javier Milei, con el caso Libra o a Cristina, con Hotesur. El ruido en el peronismo bonaerense fue inmediato: ¿cómo se explica armar un acto para denunciar lawfare contra Cristina y a la vez beneficiar a un juez al que ella misma ha acusado de incurrir en esa práctica?
Un lugar común de la política indica que los líderes toman decisiones y no las explican demasiado: se limitan a sufrir o beneficiarse de las consecuencias. Es el criterio que parece seguir CFK: nadie explicó hasta ahora el porqué de un respaldo que tiene forma de mensaje explícito -Yadarola no necesitaba los votos cristinistas para ser convalidado- y abre hipótesis de un nuevo momento en la relación de la Expresidenta con la justicia local, que es difícil de compatibilizar con la movida internacional para que Naciones Unidas le habilite una candidatura.
“Esto nos demuestra que acertamos cuando decidimos profundizar el armado propio”, concluye un funcionario con despacho pegado al del gobernador. Es una referencia a que Kicillof no se corre un milímetro del plan de intentar llegar fortalecido a marzo, bajo una doble hipótesis: estar en buena condición para disputar una PASO o para forzar un acuerdo de unidad, si Milei logra eliminar esa instancia. La tercera variante es para el caso de ruptura y doble lista: presentar a CFK como protagonista de un juego peligroso para las chances del peronismo.
El Frente Renovador abrió un capítulo bonaerense del vínculo entre interna y justicia. Después de procesarlo con su núcleo íntimo, Sergio Massa mandó a la diputada Sofía Vannelli a decir que Kicillof debe dejar la cobertura de las cuatro vacantes en la Suprema Corte a su sucesor porque “está concluyendo su mandato”. La declaración pasó desapercibida en medio de la ristra de dirigentes que a coro hablan de “Massa candidato” para testear la reacción del electorado sin que él mismo se comprometa, pero expresa un movimiento subterráneo importante.
La lógica con la que hasta ahora se tramitó esa negociación era que cada sector del peronismo -MDF, LC, FR- se quedará con uno de los sillones de la Corte y el restante iría a la oposición: UCR o LLA. Pero en gobernación ahora dicen otra cosa: tal como están las cosas, eso sería reconocer una derrota de Axel 2 a 1, porque Massa juega con Cristina. “No va a pasar”, desafías. En la mesa de arena renovadora se habló de un riesgo de la respuesta que lanzaron a esa mutación del kicillofismo: “¿y si en 2027 no ganamos, con cuántos representantes en la corte nos quedamos?
Hablemos de otra cosa
El cambio de estrategia de Milei en la cuestión Malvinas tuvo un primer efecto político: interrumpió una conversación pública centrada en temas adversos para él, como el endeudamiento de las familias, y le permitió retomar el control de la agenda perdida. Para Kicillof es un problema, porque lo corre del eje económico que le permite confrontar con nitidez modelos. Y porque le da a los libertarios en la provincia una narrativa que no tenían y que desarrollarán territorialmente, como adelantó Sebastián Pareja, mano derecha de Karina Milei.
Una derivada importante de la jugada es interna. Santiago Caputo aprovechó para reposicionarse: luego de meses perder contra Karina en mil batallas de poder, guionó la cadena nacional del presidente y reactivó su ejército de redes. El mensaje es claro: “sin mí, la batalla cultural se pierde”. Cerca de Pareja, que comanda el bando contrario a las Fuerzas del Cielo, dicen que se presta atención. Mientras, Milei aprovechó el respiro para reafirmar la ortodoxia económica con citas y elogios a Federico Sturzenegger: otro mensaje interno, esta vez para Luis Caputo.
Fuente: Agencia DIB.

