Los tiempos están cambiando. En la vida cotidiana a nivel general y también en el tenis, en particular. Y esa tendencia se ve reflejada en la presente edición del US Open con influencers que obligaron a detener diferentes partidos y, por consiguiente, generaron el enojo de los propios tenistas. Se creen más importantes que los jugadores o, quizás, no saben cómo un espectador debe comportarse en un evento de tamaña magnitud, lo que además provocó la irritación de los fanáticos genuinos de la raqueta. Es un tema que tanto la ATP como la WTA deberán atender en conjunto con los organizadores de los diferentes torneos.
La polémica se inició en el debut de Naomi Osaka, ex número 1 del mundo y campeona del Grand Slam neoyorkino en 2018 y 2020. La japonesa de 28 años, actualmente en el puesto 13 del ranking mundial, venció en la primera ronda a la rusa Anastasia Zakharova en dos tiebreaks, pero antes debió atravesar una situación tan inédita como absurda en el mítico estadio Arthur Ashe, el estadio de tenis más grande del mundo, donde conquistó dos de sus cuatro Majors.
«Tomen asiento. Por favor, chicos. En el palco que está detrás mío, por favor, tomen asiento. Gracias», se escuchó que dijo el juez de silla Kader Nouni por los altoparlantes, entre punto y punto, cuando el juego estaba preparado para reanudarse. La advertencia fue para un grupo de influencers que estaban grabando un video para TikTok. Hubo un claro murmullo en el resto de las tribunas, algunos silbidos y el inconfundible gesto de un hombre que se tapó la cara de la vergüenza.
«Quien asiste a un evento deportivo debe respetar el deporte. Me parece una cuestión de cortesía básica informarse sobre la disciplina, especialmente en lo que respecta a la etiqueta. Que la gente contribuya a popularizar el tenis entre su propio público puede ser algo positivo, pero creo que debe gestionarse mucho mejor, sobre todo en situaciones como la que viví en mi partido de primera ronda», dijo Osaka tras vencer a Katerina Siniakova en su segundo partido.
This was one of the cringiest things I’ve ever seen live. The US Open used to be an actual tennis tournament https://t.co/1kAYND6VOe pic.twitter.com/c1jbi4lUlQ
Otro de los que expresó al respecto fue Adrian Mannarino, más duro en relación a las nuevas normas que regulan el movimiento de los espectadores en zonas “controladas” y con mayor flexibilidad que en años anteriores, según informaron los organizadores.
“La gente entra como le da la gana, se mueve, habla y el torneo lo tolera. No sé si es lo mejor para los jugadores y para el deporte en general. Creo que hay muchas reglas que se podrían cambiar en el tenis, pero esta sin duda no es una de ellas”, agregó el francés de 38 años, un representante de la vieja guardia, molesto tras caer con el kazajo Alexander Bublik en la segunda ronda.
Y puso otro tema sobre la mesa: “No es fácil jugar de noche, con el ruido, las luces artificiales y todo eso. Las cosas están cambiando. Además, hay olor a marihuana en la cancha. Esto se está convirtiendo en un zoológico. Son condiciones realmente inusuales”.
Daniil Medvedev, por su parte, expuso una mirada más comprensiva de la situación. «Cuanto más intentemos dar a conocer el tenis, mejor; más popular será este deporte», afirmó el campeón de 2021, de 30 años. «Si te molesta algo durante los partidos, si ves una luz o algo así, siempre se puede hablar con el umpire, aunque a veces puede ser complicado».
Según los organizadores, se concedieron acreditaciones a unos 100 creadores de contenido, 20 de los cuales centran su cobertura en cuestiones laterales a lo estrictamente tenístico como la oferta gastronómica que se ofrece a los espectadores en el USTA Billie Jean King National Tennis Center. Una señal de época.
Los influencers también fueron protagonistas en el duelo entre Madison Keys y Alina Korneeva, también en la cancha central, donde una joven interrumpió el juego mientras buscaba el mejor ángulo para sacarse fotos que luego seguramente publicaría en sus redes sociales.
«Creo que cada Grand Slam tiene su propia identidad y el US Open siempre ha sido, en cierto modo, el del gran espectáculo», sostuvo Keys, finalista en 2017 y campeona el año pasado del Abierto de Australia.
El contrapunto lo marcó Jessica Pegula, otra que se alzó con el plato de subcampeona, en 2024. «Me parecen un poco irrespetuosos», dijo al respecto de las luces de las selfies que de noche se transforman en una molestia. Y agregó: «Creo que es demasiado. Puedo apreciar una parte del espectáculo, pero cuando se llegan a interrumpir los partidos se vuelve un poco complicado». El tema está planteado.
Redactor de la sección Deportes [email protected]
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