Se llama Rafael Pérez, nació en Venezuela, tiene 44 años y es un absoluto desconocido para el ambiente futbolero, pero la noche del sábado se irá a dormir con una anécdota que les podrá contar a sus nietos: su debut como entrenador, y quizás el único partido que dirija en su vida, fue dándole indicaciones a Lionel Messi y ante miles de espectadores en todo el mundo.
Hay una ficción que se llama Designated Survivor en la que un atentado al presidente de los Estadios Unidos y todo su gabinete provoca que un secretario de poca relevancia se tenga que hacer cargo del país más poderoso del mundo. Bueno, acá la realidad se le parece un poco.
Todo comenzó en abril, cuando Javier Mascherano renunció al Inter Miami, y su sucesor fue Guillermo Hoyos, un exfutbolista cordobés y con una historia de vida muy particular, pero que había dirigido en equipos como Aldosivi, Talleres, Oriente Petrolero, Once Caldas y Bolívar, entre otros. En definitiva, un nombre sorpresivo pero lógico dada su amistad con la familia de Leo, cultivada en sus tiempos como ayudante en Barcelona.
El tema es que a Hoyos empezó a irle mal, quedó eliminado abruptamente de la Leagues Cup y quedó a 10 puntos del líder de la MLS, por lo que el Inter Miami, la franquicia de mayor valoración en la liga, cotizada en 1.450 millones de dólares, decidió cortar por lo sano y buscarle reemplazo. El elegido fue otro argentino, Cristian Kily González.
Y aquí va el guiño del destino para el bueno de Rafa, de quien no hay ninguna información por más que se acuda a la ayuda de todas las Inteligencias Artificiales que abundan en esta época. Tampoco tiene un perfil en redes sociales accesible, búsqueda que se complica por la multiplicidad de variantes que otorga su apellido. La MLS le tiró un centro al venezolano.
Con el Kily recién llegado a Miami, Hoyos se aprestaba a dirigir por última vez al Inter Miami, poniéndole fin a su interinato prolongado, agradecido por la oportunidad que le dieron David Beckham y compañía. Sin embargo, las autoridades de la MLS lo sancionaron por repetirse en una falta: su equipo demoró demasiado en salir a la cancha. «Late Kickoff Policy» se llama la regla, y allá las reglas se cumplen a ultranza. Le dieron una fecha y tuvo que ver el partido contra Montreal desde un palco.
Así, entre la demora del Kily y la sanción a Hoyos, la casualidad hizo que sea Rafa quien tenga que firmar planilla como técnico del Inter Miami, la noche en que este venezolano se llevó la experiencia de su vida: dirigir a Casemiro, Rodrigo De Paul, Luis Suárez… y un tal Lionel Messi.
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