El gobierno consiguió que la Cámara de Diputados le diera media sanción a la reforma de la carta orgánica del Banco Central gracias al apoyo del PRO y la UCR. En un contexto cargado de tensión, el oficialismo consiguió 144 votos a favor contra 102 por la negativa y 9 abstenciones. 

Después de la votación en general, Martín Menem quiso liquidar el abordaje de la ley en particular avanzando por capítulos y evitando controversias en los artículos más resistidos por la oposición y los aliados de la Casa Rosada: el 3° y el 13°. El primero establece que se requieren dos tercios de ambas cámaras para remover al presidente de la entidad, mientras que el segundo habilita al BCRA a utilizar las reservas como garantías en operaciones de endeudamiento.

El riojano apuró la votación a mano alzada para proceder a la aprobación por capítulos y eso enardeció a las bancadas del peronismo, la izquierda, el socialismo, los lilitos, los pichettistas y los provinciales. El jefe del bloque peronista, Germán Martínez, solicitó que se habilitara la votación por artículos y, ante la negativa del titular de la cámara, el recinto se descontroló.

El chaqueño Aldo Leiva se trenzó en una discusión cargada de furia y ademanes con el santafecino Nicolás Mayoraz. Ante los agravios de su adversario, el ex combatiente de Malvinas le dijo: «¡Qué payasesco que sos!». 

Los libertarios se ofendieron y retrucaron pero Leiva no se achicó: se paró de su banca y pretendió atravesar el recinto, aunque lo frenaron entre varios. Itai Hagman y Agustín Rossi salieron disparados hasta el estrado en medio del griterío y le planteaban a Menem que reconsiderara la votación.

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Santiago Santurio y Álvaro Martínez provocaban desde su bancada a Leiva, que no dudó en demostrar su bravura y terminó atravesando la muralla de legisladores y vigilantes que lo separaban de Mayoraz y Gabriel Bornoroni. Silvana Giudici iba y venía desde su bancada hasta el estrado, acaso tratando de ayudar a Menem para que se le terminara yendo de las manos la sesión.

Desde el fondo del recinto, Myriam Bregman y sus compañeros del FIT pedían la palabra pero el riojano no se las daba. Martínez, tanto Germán como Cecilia, insistían con su reclamo para que les concedieran una votación nominal y por separado del artículo 13°. A esa altura, sabían que no tendrían los votos necesarios para voltear esos párrafos pero lo hacían con el único propósito de que quedaran plasmados los nombres de los que votaban en una u otra dirección.

Finalmente, Menem accedió al pedido opositor y el oficialismo aplastó a sus adversarios con 138 voluntades a favor y 110 en contra, más 7 abstenciones. El segundo capítulo se aprobó por 142 votos positivos, 107 negativos y 6 abstenciones.