La Conmebol publicó un manual que busca poner en palabras algunas de las conductas discriminatorias que forman parte del fútbol sudamericano. El “Manual de Identificación y Prevención de Conductas Discriminatorias en el Fútbol Sudamericano”, elaborado por el Task Force contra el Racismo, la Discriminación y la Violencia que encabeza Ronaldo Nazário, reúne definiciones, estadísticas y ejemplos concretos de expresiones, cánticos, insultos y gestos que pueden ser considerados discriminatorios.
El documento, cuya primera versión corresponde a agosto de 2026, tiene 35 páginas y está dirigido a clubes, asociaciones, árbitros, jugadores, cuerpos técnicos, medios, creadores de contenido, hinchas y público en general.
La propia Conmebol hace una aclaración antes de comenzar con los ejemplos: el listado tiene un objetivo educativo y preventivo, no busca validar ni normalizar las expresiones y no constituye una lista cerrada. Una conducta similar también puede ser considerada discriminatoria según su contenido, contexto, intención o finalidad.
El primer gran apartado está dedicado al racismo. Allí aparecen términos utilizados para referirse de manera despectiva a personas afrodescendientes, como “mono”, “simio”, “gorila” y “macaco”, además de expresiones como “comé banana”, “negro de mierda” y “negro gorila”. También figura “indio”, cuando es utilizado con tono despectivo.
La Conmebol incorpora además expresiones utilizadas en distintos países de la región, entre ellas “zambo de mierda” y el término portugués “preto”, que, según el contexto futbolístico señalado en el documento, puede ser utilizado con intención discriminatoria.
El hincha del Rojo hizo gestos imitando a un mono para burlarse de los simpatizantes brasileños. Uno de ellos filmó lo que estaba haciendo y denunció en sus redes sociales.
El manual también enumera conductas que no necesitan palabras para constituir un episodio discriminatorio. Entre los ejemplos aparecen la imitación de sonidos de monos desde la tribuna y los gestos corporales que imitan a primates.
También incluye el uso de banderas o carteles con mensajes racistas o nacionalistas excluyentes y el lanzamiento de bananas o cáscaras de banana hacia el campo de juego.
El documento dedica otro apartado a la discriminación contra personas extranjeras. Entre los ejemplos aparecen “boliviano”, “paraguayo”, “peruano” y “veneco”, siempre que sean utilizados como insultos. También menciona expresiones como “volvete a tu país” y “muerto de hambre”.
Hay además referencias a insultos específicos de la rivalidad entre países sudamericanos. El manual menciona “kurepí” o “kurepa”, término guaraní utilizado de manera despectiva para referirse a los argentinos, y también “come gato”, dirigido contra argentinos, y “come paloma”, contra peruanos.
En portugués aparecen tres ejemplos de expresiones racistas: una que hace referencia a no haber comido banana y estar débil; otra que manda al “macaco” de vuelta al circo; y una tercera que sostiene que el lugar del “macaco” está en la selva.
El documento agrega una conducta que puede resultar menos evidente: el lanzamiento de billetes desde las tribunas, cuando se utiliza como forma de asociar a una nacionalidad o grupo con una situación de pobreza o crisis económica.
La Conmebol también pone el foco en expresiones que utilizan la orientación sexual como una forma de insultar al rival. Entre los términos identificados aparecen “puto”, “maricón”, “bicha” y “viado/veado”. También menciona expresiones como “chupa el pico”, “hueco culiao”, “rosquete” y “cabro”, utilizadas de manera despectiva contra personas homosexuales.
El manual también señala como discriminatoria una expresión muy extendida en las tribunas: “A estos putos les tenemos que ganar”, porque utiliza una referencia a la orientación sexual como forma de descalificar al equipo rival.
Hay tres cánticos que aparecen específicamente como ejemplos. Uno utiliza la estructura de “Borombombom” para asociar una determinada nacionalidad con un insulto homofóbico. Otro adapta la canción “Siga el baile” para utilizar una referencia sexual contra el rival. El tercero plantea fotografiar al adversario y enviarlo de regreso a su lugar “con el cu… roto”.
La Conmebol aclara que reconocer el contexto cultural de estos cánticos no significa justificarlos. El hecho de que hayan sido utilizados durante años como parte de la tradición de las hinchadas no elimina, según el documento, su contenido discriminatorio.
El manual dedica un capítulo completo a las expresiones que desvalorizan a las mujeres, cuestionan su lugar dentro del fútbol o las reducen a estereotipos. Entre los ejemplos aparecen “la mujer es para la casa”, “que se dedique a la cocina” y frases que sostienen que las mujeres no deberían ingresar a un vestuario de fútbol.
También aparecen insultos y expresiones que utilizan referencias sexuales contra las mujeres, como “hija de pu…”, “la con… de tu hermana/madre/etc.”, “maraca culia” y “pu… de cabaret”.
El documento incluye además frases que cuestionan la capacidad futbolística de las mujeres, como “tenés menos fútbol que Utilísima”, y expresiones que directamente sostienen que las mujeres no deberían intervenir en el fútbol. También aparecen dos ejemplos en portugués: uno que compara al fútbol femenino con un hombre con sobrepeso comiendo ensalada y otro que propone que una mujer atractiva pose para una revista en lugar de trabajar en el fútbol.
La lista de la Conmebol no se limita al racismo o a las cuestiones de género. El manual considera discriminatorio utilizar como insulto términos vinculados con discapacidades físicas, intelectuales o cognitivas.
Entre los ejemplos aparecen “retardado”, “retrasado”, “mongólico” o “mogólico” y “Down”. La Conmebol explica que su utilización como insulto ridiculiza o descalifica a una persona y reproduce prejuicios contra las personas con discapacidad.
Otro apartado reúne expresiones utilizadas para ridiculizar o menospreciar a personas indígenas, andinas o provenientes de zonas rurales o de montaña.
El documento identifica “Aymara culiao”, “cholo”, “llama”, “alpaca”, “serrano” y “chuncho” como expresiones discriminatorias cuando son utilizadas con ese sentido despectivo.
La Conmebol explica que este tipo de discriminación se relaciona con prejuicios históricos vinculados con el origen étnico, la apariencia física, el idioma, la cultura y la procedencia geográfica.
El manual advierte que la discriminación religiosa puede manifestarse mediante insultos, burlas, símbolos ofensivos, cánticos y mensajes dirigidos contra comunidades religiosas. Menciona específicamente el antisemitismo y también la islamofobia y los ataques contra prácticas culturales y religiosas minoritarias.
Por último, incorpora la discriminación por condición social, que puede aparecer en insultos o burlas vinculadas con la pobreza, la situación económica, el barrio, la región de origen o la pertenencia a determinados sectores sociales.
La propia Conmebol insiste en que los ejemplos incluidos en el manual son referenciales y ejemplificativos. No se trata de un diccionario cerrado de palabras prohibidas: una expresión que no aparezca literalmente en sus páginas también puede ser considerada discriminatoria si por su contenido, contexto, intención o finalidad resulta equivalente a alguna de las categorías que establece el documento.
El objetivo, explica la Confederación, es que estas conductas dejen de ser naturalizadas como parte del “folklore” o de la rivalidad futbolística. El manual recuerda que los incidentes pueden generar consecuencias disciplinarias: multas económicas, suspensiones, partidos a puertas cerradas, restricciones de acceso y otras medidas previstas en los reglamentos.
Y los números muestran que no se trata solamente de una declaración de principios: la Conmebol contabiliza 84 expedientes por discriminación y US$ 5.584.000 en sanciones, además de suspensiones, cierres parciales o totales de estadios y prohibiciones de ingreso para público visitante
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