La canasta de crianza del INDEC volvió a aumentar y ya se convirtió en una de las principales referencias para la actualización de las cuotas alimentarias durante septiembre de 2026. Según el último informe oficial, correspondiente a julio, el costo mensual de criar un hijo en Argentina llega hasta $697.268 para los niños de entre 6 y 12 años, mientras que para los menores de un año asciende a $545.683.
El indicador elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) es utilizado cada vez con mayor frecuencia por jueces, abogados, mediadores y familias para analizar acuerdos, reclamos y actualizaciones vinculadas con la cuota alimentaria. Esto se debe a que contempla tanto los gastos necesarios para el desarrollo de niñas, niños y adolescentes como el valor económico del tiempo destinado a su cuidado.
Si bien la canasta de crianza no determina automáticamente cuánto debe pagar un progenitor, sí funciona como un parámetro objetivo para estimar el costo de mantenimiento de un hijo y evaluar si el aporte económico resulta suficiente para cubrir sus necesidades.
Los valores difundidos por el INDEC corresponden a julio de 2026 y comenzarán a utilizarse como referencia durante septiembre para la actualización de acuerdos privados y procesos judiciales relacionados con alimentos.
El mayor costo continúa registrándose en el grupo de 6 a 12 años, etapa en la que aumentan los gastos relacionados con alimentación, educación, transporte, indumentaria, actividades escolares y recreativas.
En los primeros años de vida, en cambio, sigue teniendo un peso relevante el tiempo de cuidado que requieren los niños pequeños, uno de los componentes que integran la medición oficial.
La actualización de julio mostró incrementos en todos los grupos etarios relevados por el organismo.
La actualización mensual refleja la evolución de los precios de los bienes y servicios necesarios para la crianza y de las remuneraciones utilizadas para valorizar las tareas de cuidado.
La Justicia no exige que la cuota alimentaria coincida exactamente con el valor de la canasta de crianza. Sin embargo, el indicador suele utilizarse como referencia para determinar cuánto dinero requiere un hijo para cubrir sus necesidades básicas.
Por ese motivo, los valores difundidos por el INDEC son observados tanto por familias como por profesionales del derecho al momento de negociar acuerdos o solicitar actualizaciones judiciales.
En la práctica, el costo total de la crianza suele distribuirse entre ambos progenitores según sus ingresos, su situación patrimonial y el régimen de cuidado vigente.
La comparación interanual muestra un aumento significativo en todos los tramos de edad.
En julio de 2025, la canasta de crianza se ubicaba en:
Un año después, los valores alcanzaron:
La metodología utilizada por el organismo contempla dos grandes componentes: costo de bienes y servicios, y costo económico del cuidado. El objetivo es reflejar el gasto total que implica criar a un hijo, incorporando tanto los consumos necesarios para su desarrollo como el tiempo que demanda su atención cotidiana.
Dentro de este componente se incluyen gastos vinculados con:
Costo mensual de bienes y servicios:
Para calcular este componente, el INDEC utiliza como referencia la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires.
La otra parte de la canasta corresponde al valor económico del cuidado, calculado sobre la base de la remuneración de la categoría «Asistencia y cuidado de personas» del régimen de trabajo en casas particulares.
Para julio, el organismo tomó como referencia:
El informe también estima la cantidad de horas mensuales necesarias para el cuidado de los hijos según la edad.
En los niños escolarizados se descuentan las horas cubiertas por el sistema educativo formal.
El Código Civil y Comercial establece que ambos progenitores tienen la obligación de contribuir al sostenimiento de sus hijos de acuerdo con sus posibilidades económicas y las necesidades del menor.
La obligación alimentaria comprende, entre otros conceptos:
Además, la jurisprudencia viene reconociendo cada vez con mayor frecuencia el valor económico de las tareas de cuidado que asume uno de los progenitores cuando convive con el hijo y se ocupa de su atención cotidiana.
No. La canasta de crianza es un indicador de referencia y no una fórmula obligatoria para fijar alimentos.
Al momento de resolver cada caso, los jueces suelen considerar:
Por ese motivo, la cuota alimentaria puede resultar inferior, igual o superior al valor de la canasta.
Tomando como referencia la canasta de crianza correspondiente a julio, los valores orientativos para septiembre son los siguientes:
Estos montos representan el costo total estimado de la crianza. Luego, cada caso requiere determinar qué proporción corresponde afrontar a cada progenitor.
La obligación alimentaria se mantiene:
El incumplimiento de la obligación alimentaria puede derivar en distintas medidas judiciales, entre ellas:
¿La cuota alimentaria puede actualizarse automáticamente por la canasta de crianza?
Depende de lo que establezca el acuerdo firmado por las partes o la sentencia judicial. En algunos casos se utilizan índices de actualización específicos y en otros se requiere una revisión judicial.
¿La canasta de crianza es obligatoria para los jueces?
No. Se trata de una referencia objetiva que puede ser considerada junto con los ingresos de los progenitores y las necesidades concretas del hijo.
¿Cuál es la canasta de crianza para un niño de 6 a 12 años?
En julio de 2026 el INDEC estimó un costo mensual de $697.268.
¿Hasta qué edad se paga cuota alimentaria?
Hasta los 21 años en todos los casos y hasta los 25 años cuando el hijo continúa estudiando y no puede mantenerse por sus propios medios.
Con un valor que alcanzó los $697.268 para los niños de entre 6 y 12 años, la canasta de crianza del INDEC continúa consolidándose como uno de los principales parámetros utilizados para estimar cuánto cuesta mantener a un hijo en Argentina.
Aunque no determina automáticamente el monto de la cuota alimentaria, el indicador aporta una referencia objetiva para analizar necesidades económicas, actualizar acuerdos y evaluar el alcance de las obligaciones alimentarias. Al incluir tanto el costo de los bienes y servicios como el valor económico del cuidado, se convirtió en una herramienta cada vez más utilizada en procesos judiciales, mediaciones y acuerdos familiares.

