La entrevista de Nadia Beller tras ser atacada a balazos es un golpe durísimo el gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia. La abogada y ex pareja de Fernando Cerimedo dio un brutal testimonio en el que acusa al ex cerebro digital de Javier Milei de presuntos negocios ilegales con el presidente y su esposa. 

Beller aseguró que Cerimedo tenía más poder que el propio Paz y que hacía negocios con la esposa del jefe de estado. 

Un dirigente de la oposición a Paz, dijo a LPO que esta crisis comenzó con la revelación de audios que exponían este entramado y con el que «empezaron extorsionar al gobierno». En esas conversaciones aparecen la primera dama, Bibi Urquidi, Cerimedo y autoridades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), en conversaciones donde presuntamente cierran acuerdos con traders y reciben porcentajes de cada compra. 

Beller dijo que Cerimedo tiene contratos con empresas grandes de Bolivia y mencionó a Natalia Basil, ex esposa del ex asesor de Milei.

Basil es ingeniera química, fue fundadora de Madero Media Group y editora del sitio La Derecha Diario, propiedad de Cerimedo y el periodista español Javier Negre. El 2024 la designaron de forma transitoria como directora Nacional de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), cargo al que renunció en medio del escándalo de las supuestas coimas de Karina Milei, que revelaron los audios de Diego Spagnuolo.

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En Bolivia destacan que el 30 de julio de 2025, Basil fundó Australis Energy Group S.R.L, una firma dedicada al rubro minero y energético a partir de la explotación de litio, petróleo y gas de la que posee el 50 por ciento y ejerce la gerencia con su otro socio que es Vicente Fernando Quintanal. Cerimedo no figura en esa empresa pero es accionista de la Compañía Sudamericana de Inversiones S.A. junto a Quintanal y Roque Cambareri, un empresario vinculado a los sectores petrolero, minero y energético.

La crisis comenzó con la aparición de audios con los que empezaron a extorsionar al gobierno. En esos audios aparecen la primera dama, Bibi Urquidi, Cerimedo y autoridades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en donde cierran presuntamente acuerdos con traders y reciben porcentajes de de cada compra de combustible.

El problema, que se convirtió en un activo tóxico para el gobierno del presidente Paz, es que los supuestos negocios de su esposa y Cerimedo con la venta de combustible coincidió con una severa crisis de abastecimiento y un alza de precios que tuvo a los movimientos sociales y sindicales en las calles hace algunas semanas atrás. 

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El nuevo escándalo de Nadia Beller apareció además en un momento de extrema debilidad del gobierno de Paz. Este martes dos tercios de la Asamblea Plurinacional votó la destitución del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, por corrupción. 

El gobierno de Paz no tiene mayoría propia y gobernó este primer año con el bloque Unidad Nacional que lidera el empresario Samuel Doria Medina, que abandono la alianza con el gobierno hace dos semanas. Eso lo deja a Paz sólo con los escaños del Partido Demócrata Cristiano, que le dio el sello para competir, pero no le responde plenamente. 

 Se suma a esta situación de debilidad política una crisis institucional: Paz rompió con su vicepresidente, Edman Lara, que fue clave para la victoria en el balotaje del 2025 por su nexo con los sectores mas cercanos a Evo y los movimientos sociales. Al conocerse el atentado contra Nadia Beller, el vicepresidente Lara condenó «enérgicamente el atentado» y pidió «una investigación sin favoritismo». 

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Como sea, el gobierno de Paz no logra estabilizar la situación política y social en Bolivia: tuvo que declarar el estado de excepción hasta octubre, en un intento por frenar las protestas de los sindicatos por la suba de precios y la crisis económica. 

Por eso, en la política boliviana no descartan que la crisis desencadene un adelantamiento de elecciones o un referéndum revocatorio para después de las elecciones legislativas, es decir, a mediados de 2028. 

Esta situación beneficia en términos políticos a Jorge Tuto Quiroga, líder de la extrema derecha boliviana que perdió el balotaje pero está mejor preparado para un adelanto electoral que el izquierdista MAS, que aún no logra recomponerse de la descomposición total que generó la guerra entre Evo Morales y Luis Arce.