Una batalla campal tuvo lugar en Sarandí cuando estaba por terminar el choque por la B Metropolitana entre Arsenal y Talleres de Escalada. Un cruce entre dos futbolistas terminó en empujones y corridas entre varios integrantes de los dos equipos. Fue tan grande el escándalo que el árbitro decidió terminar el partido en medio de los desmanes. Un bochorno.
El partido lo terminó ganando el de Escalada por 1-0 con un gol de Pablo Cortizo a dos minutos para terminar el duelo, que le sirvió para trepar a la punta del torneo junto a Excursionistas. Era un choque clave, porque los de Sarandí también están en la pelea por la punta.
Y con esa tensión se jugó todo el encuentro. Pero, cuando estaba por culminar una jugada entre Claudio Mosca y Alexis Payés desencadenó en la batalla campal. Fue sobre el lateral derecho del ataque del equipo visitante que Payés barrió fuerte abajo contra Mosca, le robó la pelota y el volante de Escalada le tiró una patada estando en el piso.
Pero no quedó ahí. Cuando Payés se puso de pie tras la barrida, el volante visitante le dio un manotazo al jugador de Arsenal que lo siguió unos metros con insultos. Lo que parecía un duelo verborrágico se transformó en una batalla.
Payés es un pibe del club. Y varios de sus compañeros corrieron hacia Mosca, el agresor para defenderlo. En un puñado de segundos todo derivó en un tumulto de jugadores con empujones, corridas y patadas voladoras.
Pero el caos no se limitó a un solo foco. Mientras Mosca y algunos jugadores de Arsenal seguían insultándose y empujándose; en otro sector Eugenio Olivera le lanzó un manotazo a Uriel La Rosa.
La situación escaló cuando, en un intento de alejarse, Olivera fue interceptado por Mariano Del Col, quien le propinó una patada voladora y un golpe de puño, generando otra zona de conflicto en medio del campo de juego.
En segundos, se transformó en un todos contra todos en una batalla campal que hace rato no se veía en el fútbol argentino. Hubo pelea, insultos, patadas y empujones en distintos sectores del Viaducto.
Los técnicos de ambos equipos se metieron en la cancha para separar y aquietar las aguas en un clima de suma tensión y de violencia. Tanto que el juez, Gastón Iglesias determinó la finalización del partido.
Por lo pronto, se supo que el árbitro expulsó a Mosca que fue el que inició la gresca. Pero, el clima alterado y la violencia registrada en el final podrían derivar en nuevas sanciones para los protagonistas, dependiendo de los informes presentados por el cuerpo arbitral y la policía, quienes debieron intervenir para controlar la situación.
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