El Banco Central reconoció que la morosidad de las familias «es un problema», pero cree que está cerca de un punto de inflexión. Santiago Bausili sostuvo que las refinanciaciones y una recuperación del crédito deberían comenzar a bajar el ratio de mora y anticipó que los primeros números de junio ya podrían mostrar un cambio de tendencia.

«La morosidad, que todos sabemos que es un problema, nosotros lo que más nos importa es monitorear la dinámica y cuáles son los factores que están detrás de la evolución de esa dinámica», dijo Bausili durante la conferencia de prensa del Banco Central.

El presidente del Central eligió una definición particular para explicar por qué todavía no se ve con claridad una mejora. «Estos procesos son lentos, son procesos que yo asimilo a procesos digestivos», dijo. «Tienen una dinámica que es muy difícil acelerarla, tienen una dinámica propia y corren sus tiempos».

Según Bausili, hay dos movimientos que podrían empezar a revertir el deterioro. El primero son las refinanciaciones. El segundo, y para el BCRA más importante, es que vuelva a crecer el crédito a las familias después de prácticamente un año de estancamiento.

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«¿Por qué bajaría la mora? Por dos razones», planteó Bausili. Sobre la primera explicó: «Alguien tiene un crédito a una tasa, condiciones que no puede enfrentar, se sienta con la contraparte, renegocia y acuerda una serie de pagos que sí puede enfrentar. Entonces ese crédito pasó de estar en mora a no estar en mora. Eso está pasando mucho», aseguró.

Estos procesos son lentos, son procesos que yo asimilo a procesos digestivos. Alguien tiene un crédito a una tasa, condiciones que no puede enfrentar, se sienta con la contraparte, renegocia y acuerda una serie de pagos que sí puede enfrentar. Entonces ese crédito pasó de estar en mora a no estar en mora. Eso está pasando mucho.

Sin embargo, esa mejora demora en aparecer en las estadísticas. Una persona ubicada en categoría 5 que refinancia su deuda necesita realizar tres pagos regularizados para pasar a categoría 4. Después requiere otros tres para llegar a categoría 3, dos meses adicionales para categoría 2 y otro mes para volver finalmente a categoría 1.

«Entonces tarda nueve meses en pasar de categoría 5 a categoría 1 un crédito que fue refinanciado», explicó Bausili. Durante buena parte de ese recorrido, aunque el deudor ya haya renegociado y esté pagando, continúa computando dentro del indicador de morosidad.

Por eso, el titular del BCRA pidió tiempo antes de esperar grandes cambios en las estadísticas. «Los ratios de morosidad es raro que sufran saltos discretos o cambios muy acentuados en el corto plazo. Llevan tiempo y se mueven más como ondas», afirmó.

La segunda parte de la explicación es matemática y es donde el Central deposita mayores expectativas. El índice de morosidad relaciona el monto de los créditos ubicados en las categorías 3, 4 y 5 con el total de préstamos. Para Bausili, el numerador dejó de ser el principal problema. Ahora falta que crezca el denominador.

«El monto en pesos del aumento en morosidad no es relevante, o no es relevante no, perdió significancia, dejó de ser un monto que lastima de una manera significativa la masa de crédito otorgado», dijo. Y agregó: «Eso siguió reduciéndose hasta los últimos números que tenemos».

El problema, según el diagnóstico del Central, es que el crédito a las familias dejó de crecer. «El numerador no crece mucho en pesos. Lo que está estancado es el denominador, desde junio del año pasado, 2025, que el crédito no crece de manera relevante», explicó Bausili.

Por eso, el BCRA apuesta a que una nueva expansión de los préstamos reduzca el peso de la cartera morosa. «Lo más importante, me parece, para marcar una diferencia en el ratio, va a ser el crecimiento del denominador, que está estancado. Tiene terreno para recuperar», sostuvo.

Bausili dijo que ese movimiento ya habría comenzado. «Recién ahora estamos empezando a ver que crece el denominador», afirmó. Según explicó, «el crédito en pesos a familias está empezando a crecer de nuevo».

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Para el presidente del Central, además, existe bastante espacio para esa recuperación. «Si vemos cómo se descomponía el crédito en pesos en Argentina hasta hace un año, la proporción individuos y empresas era muy cercana a 50-50, y hoy claramente está volcado hacia el lado de las empresas», explicó.

«Si eso era lo normal y ese fuese el objetivo de volver a lo normal, hay mucho más espacio ahora para que crezcan las personas por encima de las empresas», agregó. La apuesta es que los bancos vuelvan a abrir la canilla del crédito al consumo y, al aumentar el stock total de préstamos, la mora pierda peso relativo.

El Central cree que hay condiciones financieras para que eso ocurra. Bausili sostuvo que la inestabilidad de las tasas de fondeo del año pasado había vuelto más cautelosos a los bancos. Aunque esa volatilidad, según dijo, «se terminó de resolver a fines de febrero», las entidades necesitaban comprobar que la estabilización fuera permanente.

«Hoy los bancos también pueden estar más seguros de que esa estabilidad ya llegó para quedarse», dijo. «Entonces eso también va cambiando gradualmente la inclinación a dar préstamos».

El BCRA suma otro elemento a esa rueda. Las empresas que consiguieron financiamiento para proyectos de inversión todavía mantienen parte de esos pesos colocados en títulos públicos, dollar linked o CER. A medida que los proyectos entren en ejecución, esos fondos deberían pasar a capital de trabajo, salarios e insumos y alimentar la liquidez bancaria.

«Los bancos van a tener más liquidez disponible», explicó Bausili. Ese movimiento, agregó, «genera pago de sueldos, pago de insumos y demás. Entonces empieza una rueda ahí que termina en la expansión del crédito de dinero secundario».

Con refinanciaciones por un lado y más préstamos por el otro, el Central cree que junio podría haber marcado finalmente el giro. «Pareciera que el índice global de morosidad de las familias ya bajó en junio versus mayo por primera vez en bastante tiempo», anticipó Bausili. Pero evitó darlo por confirmado. «Ojalá se confirme. Si no se confirma, probablemente va a estar muy en línea, y ya empezamos a ver ese punto de inflexión», dijo.

Lo que el BCRA descarta es una tercera vía: que el Estado intervenga para aliviar las deudas. «Nosotros vamos a evitar las soluciones que impliquen quitarle recursos a alguien discrecionalmente para asignárselos a otro», sostuvo Bausili. «En todos esos casos se dispara el riesgo moral».

«Seguimos viendo esto como una cuestión entre privados», afirmó. Y agregó: «En la historia, cuando el Estado se mete en el medio de una conversación entre privados, típicamente es torpe y acarrea consecuencias no deseadas».

Bausili fue todavía más lejos al cuestionar las propuestas de asistencia a las familias endeudadas. Sostuvo que los mecanismos de subsidio utilizados en otros momentos terminarían rescatando, en realidad, al sistema financiero. «Esos caminos básicamente son un bailout del sistema bancario, de los bancos, no de las personas», dijo.

Para explicarlo utilizó el caso de una heladera comprada a crédito. El bien ya está en la casa del consumidor, mientras que el préstamo impago permanece en el balance del banco. «Las familias necesitan volver a ser sujeto de crédito», afirmó Bausili, pero advirtió que una intervención para resolver esas deudas generaría un beneficio para los bancos y «riesgo moral».

El Central sabe que existen proyectos legislativos para atender el aumento de la morosidad, pero Bausili aseguró que no participó de su elaboración ni de su evaluación. Por ahora, la receta oficial es dejar negociar a bancos y deudores, esperar que vuelva el crédito y darle tiempo al proceso digestivo.