El presidente Javier Milei dio una entrevista horas desppués de presentar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, pero tuvo que responder también por otros temas: el señalamiento de que Estados Unidos “salvó” al programa económico con su asistencia financiera y el escándalo de Manuel Adorni, su exjefe de Gabinete, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
Milei rechazó de plano la idea de que la estabilidad cambiaria se explique por el respaldo estadounidense. “Limpiamos los encajes, subimos los encajes, con lo cual el tamaño total del ataque especulativo fue equivalente a 70 mil millones de dólares”, arrancó en una entrevista a Telefé, antes de bajar el número que le importaba dejar instalado: “De los 70 mil millones de dólares, Estados Unidos aportó 2.500. O sea, estamos hablando de un número que es menos del 5%”. Y remató con la comparación que ya usa como latiguillo: “Es muy deshonesto intelectualmente que de una torta de 100 vos digas que todo cambió por el 3%. Parece una cargada”.
De ahí pasó a otro flanco abierto: la inflación que había prometido cero para mitad de año y no llegó. Apeló a un argumento técnico —“la política monetaria tiene un rezago de 24 meses”— y a un criterio de medición propio, la inflación mayorista antes que el IPC, “que es la que yo siempre usé”. En el medio, no ahorró munición contra la prensa: “Entiendo cómo juegan sucio los medios. Hay periodistas que tienen intereses y que están más sucios que una papa. Operan directamente para determinados grupos y yo lo tengo claro”.
El tercer frente fue Adorni, que hace apenas semanas renunció como jefe de Gabinete por una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito: viajes al exterior no del todo declarados por unos US$27.600, una casa de 400 metros cuadrados que en un primer momento no figuraba en su declaración jurada, un departamento en Caballito comprado con un crédito otorgado por dos jubilados y el uso del avión presidencial por parte de su esposa. Nada de eso movió a Milei.
“Para mí, Adorni es honesto”, dijo, y calificó como desproporcionada la reacción que generó el caso: “Me parece la desproporción que hubo en todo el tramo solo por el hecho de que tocó el ego de los periodistas”. Cerró invocando la presunción de inocencia —“las personas son inocentes hasta que se demuestre lo contrario”— y cuestionó que la prensa actuara “de fiscales, de jueces” antes de que hablara la Justicia.
El presidente también fue consultado por el partido entre Argentina e Inglaterra y la bandera que los futbolistas mostraron sobre las Islas Malvinas, y ahí trazó una distinción entre el gesto deportivo y lo que le exige a la dirigencia política. “Los jugadores lo pueden hacer, están en campo de juego. Lo que usted no puede permitir es que eso le pase a un político”, sostuvo, y advirtió que un funcionario no debería hacer “declaraciones que son equivalentes a hacer una declaración de guerra”.
Por último defendió la vía diplomática como el único camino posible para el reclamo de soberanía: “En el gol de Maradona a los ingleses, como resultado de ese gol no nos devolvieron las Malvinas; los mayores avances de la historia en el tema los hemos logrado nosotros”.
Fuente: Agencia DIB.

