El crecimiento del gigante asiático alteró al mercado de cerdos y ahora empieza a transformar el de la carne vacuna. El crecimiento de su clase alta y media alta junto al cambio en los hábitos de consumo están generando una demanda inédita de cortes premium.
Mientras millones de chinos de clase media incorporaron proteína animal a su dieta principalmente a través de la carne de cerdo, el crecimiento del poder adquisitivo de la clase media alta y alta dio origen a un nuevo consumidor que se volcó a la carne vacuna como un símbolo de estatus y calidad. En el mercado sostienen que el fenómeno recién comienza y que tendrá un impacto cada vez mayor sobre la producción mundial.
Desde la consultora String Agro explicaron a LPO que China genera alrededor de 290 nuevos multimillonarios por año y otra cifra similar en el resto del sudeste asiático. Ese segmento de altísimo poder adquisitivo no sólo incrementó el consumo de carne vacuna sino que concentra su demanda en cortes premium, presionando sobre un mercado que ya enfrenta una oferta cada vez más ajustada.
La ganadería necesita varios años para responder a un incremento de la demanda. Desde que un productor decide retener vientres para aumentar el rodeo hasta que esa mayor producción llega al mercado pueden transcurrir entre dos y tres años.
Precisamente ese cambio de ciclo se está produciendo entre los principales productores del mundo. Estados Unidos atraviesa el menor stock bovino de las últimas décadas y continuará reduciendo su producción al menos hasta 2027 mientras recompone su rodeo. Brasil, el mayor exportador mundial de carne vacuna, también comenzó un proceso de retención de vientres para aumentar su producción futura, resignando parte de la oferta disponible en el corto plazo.
Raza Bradford, una de las apreciadas por los ganaderos
En paralelo, Australia enfrenta limitaciones para expandir rápidamente su producción y otros países exportadores tampoco cuentan con margen suficiente para responder al nuevo escenario. La consecuencia es un mercado internacional cada vez más ajustado, donde la demanda crece más rápido que la capacidad de producir carne.
Desde String Agro advierten que el mundo ingresó en una nueva etapa para el negocio ganadero. «La carne barata llegó a su fin», resumieron desde la consultora para explicar que la potencia del mercado internacional impactará en el precio interno de la carne para consumo diario, la principal proteína de la dieta de los argentinos.
La ganadería argentina aparece como una de las mejores posicionadas para dar respuesta a este contexto de aumento de demanda por su tradición ganadera y calidad de carnes. Sin embargo, el sector advierte que aumentar la producción demandará inversiones, financiamiento y varios años de recomposición del stock bovino.
La aparición de millones de consumidores con mayor poder adquisitivo en Asia está modificando el equilibrio mundial entre oferta y demanda y explica buena parte del aumento de los precios internacionales e iniciando una nueva tendencia.

