Los futboleros se preguntaban cómo harían para empezar a ver el fútbol argentino tras la sobredosis mundialista, con partidos espectaculares y un gran nivel técnico. Mientras se espera con ansiedad la final entre Argentina y España, antes de que el Mundial se resuelva, la pelota volvió a rodar en nuestra tierra.

Y a tono con la cita mundialista de Canadá, México y Estados Unidos (como en las tribunas, en las que ambas hinchadas cantaron que «el domingo cueste lo que cueste» y «el que no salta es un inglés»), en un partido entretenido, con muchos goles, Racing goleó a Defensa y Justicia por 4 a 1 en la cancha de Quilmes y se clasificó a los octavos de final de la Copa Argentina, instancia en la que se enfrentará con Belgrano de Córdoba.

En el debut de Juan Pablo Vojvoda como entrenador, Racing mostró una mejor versión a la del final del primer semestre, en el que fue eliminado de la Copa Sudamericana y en los playoffs del Torneo Apertura, con un desempeño muy flojo que condujo a la salida de Gustavo Costas y a un cimbronazo dentro del club.

Si bien no estaba entre las primeras opciones de la dirigencia comandada por Diego Milito, el presidente del club y Sebastián Saja, el director deportivo, encontraron en Vojvoda un técnico con el que podían iniciar un proyecto para mejorar la estructura del plantel profesional y potenciar a los juveniles y así encontrar una buena integración para ir en búsqueda de nuevos objetivos y pelear por títulos.

A bordo de un 4-4-2, Racing intentó jugar con la pelota al pie y buscar por las bandas. Esas asociaciones que intentó establecer favorecieron el juego de Matko Miljevic, quien había llegado a principios de este año pero no había podido mostrar todavía su potencial.

Se esperaba más del ex Huracán y en este inicio del segundo semestre, Vojvoda confió en él para asumir la responsabilidad del juego y el nacido en Miami no decepcionó ya que tuvo una destacada actuación. A los 4 minutos abrió el marcador con un golazo y después hizo jugar a todos con sus pases precisos y filtrados.

Miljevic se llevó todos los flashes en la noche de Quilmes pero no fue la única buena noticia de Racing. Hubo un gran desempeño del doble cinco, que combinó experiencia y juventud. Por un lado, Santiago Sosa, que armó y definió la jugada del tercer gol. Y por otro, Alejandro Tello, una de las promesas de la Reserva, quien hizo su debut en Primera y jugó como si tuviera varios partidos en el primer equipo. Y también tuvieron buenos aportes Zaracho, por la derecha, y Solari con su desequilibrio ofensivo.

La otra buena para Racing es que dos jugadores importantes para el plantel como Marcos Rojo y Adrián Maravilla Martínez, que habían terminado con el orgullo herido el anterior semestre, aportaron su sello en la red. El defensor anotó el segundo de penal y el goleador hizo el cuarto, tras haber fallado un remate desde los doce pasos que le sacó el arquero.

En definitiva, Racing fue efectivo, contundente. Y de tarea para el hogar se llevó coordinar mejor las coberturas defensivas ya que tuvo algunas filtraciones de su rival.

Pero lo de Defensa, en general, fue pobre, más allá de haberse metido en partido con el descuento de Leandro Fernández y de contar con otras chances, pero no pudo concretar. Y después dio demasiadas ventajas en defensa. Racing las aprovechó bien, tuvo vocación ofensiva para crear situaciones de gol y vapulear al Halcón de Varela para meterse en los octavos de final de la Copa Argentina.

Redactor de la sección Deportes [email protected]

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