El regreso de Flybondi a los cielos argentinos llegó acompañado por una de las acusaciones más duras desde su nacimiento en 2018.

La compañía no sólo confirmó que volvió a operar después de un parate técnico que dejó a miles de pasajeros afectados, sino que reveló que una investigación interna detectó presuntas irregularidades en la administración anterior, al punto de hablar de maniobras con características fraudulentas que habrían comprometido el futuro de la aerolínea.

La denuncia marca un punto de inflexión para la empresa que hasta hace pocas semanas explicaba la crisis por problemas operativos, falta de aeronaves y cancelaciones.

Ahora, la nueva conducción sostiene que detrás de ese deterioro existía un esquema de gestión basado en información falsa presentada a los accionistas y en decisiones que terminaron perjudicando tanto a la empresa como a trabajadores, acreedores y pasajeros.

La investigación fue impulsada por COC Global Enterprise, el grupo estadounidense propiedad del empresario Leonardo Scaturizze que se convirtió en el principal accionista de Flybondi en junio de 2025 y que asegura haber destinado ya u$s70 millones para evitar la quiebra de la compañía.

Según la empresa, cuando el fondo tomó el control encontró una situación financiera mucho más delicada que la informada por el management de entonces.

Esa diferencia comenzó a surgir durante el proceso de due diligence, cuya finalización está prevista para el próximo 31 de julio, y derivó en una auditoría interna que terminó cambiando por completo el rumbo de la aerolínea.

El dato más relevante del comunicado es la confirmación de la salida del entonces CEO y vicepresidente Mauricio Sana, junto con parte del equipo directivo que condujo Flybondi durante los últimos años.

La nueva administración sostiene que el plan de negocios bajo el cual operó la empresa estaba construido sobre información incorrecta y decisiones que terminaron agravando la situación económica.

Más aún, afirma que los abogados de la compañía ya trabajan en la recopilación de pruebas para presentar ante la Justicia e iniciar acciones legales contra quienes considera responsables de esas maniobras.

Aunque por ahora no se difundieron detalles concretos sobre los hechos investigados ni el eventual monto del perjuicio económico, el lenguaje elegido por la empresa resulta inusualmente duro para una comunicación corporativa.

Habla de una estrategia «plagada de irregularidades» y de conductas que afectaron directamente a accionistas, empleados y pasajeros.

Ese cambio discursivo también busca explicar por qué la empresa decidió interrumpir parcialmente su operación durante varios días, una medida que generó fuertes críticas por las cancelaciones y reprogramaciones masivas de vuelos.

Para la nueva conducción, ese parate fue necesario para reorganizar la operación antes de volver a poner en marcha la compañía.

La reconstrucción de Flybondi comenzó mucho antes del conflicto que terminó con la salida de Mauricio Sana.

Cuando COC Global Enterprise ingresó como accionista principal, a mediados de 2025, la aerolínea atravesaba el momento más delicado de su historia.

Según el propio holding estadounidense, la empresa estaba «a tres días de la quiebra» ya que la falta de liquidez, las deudas con proveedores, la reducción de la flota y los crecientes problemas operativos habían puesto en duda la continuidad de la primera low cost argentina.

Para evitar ese escenario, COC Global asegura haber inyectado u$s70 millones destinados a sostener la operación y mantener la compañía en funcionamiento.

Sin embargo, ahora afirma que buena parte de ese esfuerzo financiero quedó neutralizado por decisiones tomadas por la conducción anterior.

La conclusión de la auditoría interna llevó al grupo a modificar completamente la estructura de conducción.

En lugar de incorporar ejecutivos externos, optó por promover a integrantes del propio staff de Flybondi que ya conocían el funcionamiento operativo de la empresa.

Al mismo tiempo decidió reforzar el área aeronáutica con un nombre conocido dentro del sector como el de Esteban Tossutti, uno de los históricos ejecutivos de la compañía y expresidente de Flybondi, quien se incorporó como asesor para acompañar el proceso de normalización.

Para el fondo inversor, la prioridad ahora pasa por recuperar la capacidad operativa perdida durante los últimos meses.

De hecho, el martes pasado la empresa reinició sus vuelos con apenas dos Boeing 737-800 en servicio, una cifra muy inferior a la que llegó a operar durante sus mejores años.

El plan oficial contempla incorporar de manera progresiva otras seis aeronaves, hasta alcanzar una flota de ocho, considerada suficiente para comenzar a estabilizar la programación de vuelos y reducir las cancelaciones.

En paralelo, Flybondi resolvió modificar su política comercial lo que involucra dejar de vender pasajes por encima de la capacidad real disponible, una práctica que había quedado expuesta durante la crisis cuando numerosas frecuencias terminaban siendo canceladas o reprogramadas por falta de aeronaves.

La nueva estrategia busca adecuar la oferta a la disponibilidad efectiva de la flota, aun cuando eso implique reducir momentáneamente la cantidad de vuelos comercializados.

La compañía también anticipó que trabajará junto con las autoridades aeronáuticas, proveedores, acreedores y pasajeros afectados para intentar recuperar la confianza perdida, uno de los activos más golpeados tras meses de demoras, cancelaciones y cuestionamientos públicos sobre la confiabilidad de la operación.

La crisis de Flybondi también dejó al descubierto que para COC Global Enterprise la aerolínea representa mucho más que un negocio de transporte de pasajeros.

La apuesta del holding estadounidense es utilizarla como la pieza central de un grupo logístico integrado que combine transporte aéreo, terrestre y distribución de última milla.

El proyecto contempla generar sinergias entre Flybondi, OCA, Flecha Log y el resto de las compañías que forman parte del grupo, con el objetivo de competir en un mercado donde la logística gana cada vez más peso por el crecimiento del comercio electrónico, el transporte expreso y la distribución regional.

No se trata de un negocio menor ya que, según datos difundidos por el propio holding, COC Global opera actualmente en las siguientes dimensiones:

En ese esquema, Flybondi dejaría de ser únicamente una low cost para transformarse en un activo estratégico dentro de una red logística con alcance regional, capaz de combinar carga aérea, transporte terrestre y servicios de última milla.

Más allá del discurso optimista del nuevo accionista, el verdadero desafío recién comienza y la compañía deberá demostrar que puede sostener una operación regular después de meses marcados por cancelaciones, reprogramaciones y una fuerte pérdida de credibilidad entre los pasajeros.

También tendrá que normalizar su relación con proveedores, acreedores y organismos de control, mientras avanza la investigación interna y eventualmente la Justicia determina si existieron las maniobras denunciadas por la nueva conducción.

El escenario, además, es muy distinto al de los primeros años de Flybondi debido a que el mercado aerocomercial argentino se volvió mucho más competitivo tras la desregulación impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

La flexibilización para el ingreso de nuevas aerolíneas, la apertura de rutas, el avance de operadores extranjeros y la mayor competencia en el segmento low cost elevaron la exigencia para todos los jugadores.

En ese contexto, la empresa fundada en 2016 intenta escribir un nuevo capítulo, teniendo en cuenta que la normalización de la flota es apenas el primer paso.

La recuperación definitiva dependerá de que logre volver a cumplir con sus vuelos, reconstruir su reputación y dejar atrás una crisis que ahora promete trasladarse también al plano judicial.

Si las denuncias anunciadas por COC Global prosperan, el futuro de Flybondi ya no se definirá únicamente en los aeropuertos, sino también en los tribunales, donde podría comenzar una nueva batalla para establecer las responsabilidades por una de las mayores crisis que atravesó la primera aerolínea low cost de la Argentina.