“Es un partido de fútbol. No busquemos otra cosa”. La frase de Lionel Scaloni buscó ponerle un freno, casi desde el primer minuto, a la carga emocional que inevitablemente rodeó a la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra desde el instante en que el cuadro los emparejó. Un cruce atravesado por décadas de historia y simbolismos que exceden a la pelota, pero que el entrenador campeón del mundo intentó devolver al terreno estrictamente deportivo.
Sin embargo, sus palabras adquieren un matiz particular al revisar los archivos. Porque mucho antes de convertirse en el técnico sereno que rara vez altera el gesto desde el banco de suplentes y mantiene la calma en la euforia de cada gol, el contexto mundialista volvió a poner sobre la mesa una escena que el tiempo resignificó: el día en que terminó cara a cara con David Beckham durante su etapa en Deportivo La Coruña, episodio que catalogó como «una de las calenturas» más grandes de su carrera.
🗣️ “Es un partido de futbol, no busquemos otra cosa”. Lionel Scaloni habló en conferencia de prensa sobre la semifinal ante Inglaterra en la Copa del Mundo. 🏴🇦🇷 pic.twitter.com/4hevrgmcXP
La historia tuvo lugar el 14 de diciembre de 2003. El recordado «Súper Dépor», equipo que levantó una Liga y dos Copas del Rey, todavía peleaba la Liga española de igual a igual con Real Madrid y Barcelona, y visitaba el Santiago Bernabéu en un partido decisivo por el campeonato. Los locales se impusieron 2-1 con un gol de Raúl cuando apenas restaban cinco minutos para el final. La derrota ya era un golpe para el conjunto gallego.
Pero lo que nadie imaginaba era que, apenas un minuto después del saque del medio, llegaría una escena difícil de asociar con la versión de entrenador de Scaloni, aunque perfectamente coherente con el futbolista que fue durante buena parte de su carrera: temperamental, de pocas concesiones y competitivo hasta el límite, rasgo que nunca perdió.
La jugada comenzó cuando, a los 82′, el lateral derecho de Pujato fue a disputar una pelota dividida con el inglés, cerca de la mitad de la cancha. Scaloni le ganó la posición con el cuerpo, aunque Beckham reaccionó con una dura infracción desde atrás y ambos terminaron en el césped. Todavía tendido, el argentino respondió con una patada para intentar derribarlo. Y, en cuestión de segundos, ambos ya estaban frente a frente entre insultos y reproches.
La tensión escaló tanto que Roberto Carlos debió intervenir para separar al surgido de Newell’s, mientras Iván Helguera hacía lo propio con el mediocampista inglés. El árbitro resolvió la situación con una tarjeta amarilla para cada uno, aunque el clima siguió cargado.
🇦🇷 Lionel Scaloni ⚔️ David Beckham 🏴 pic.twitter.com/ZAiu6R7rys
La discusión durante el partido, en realidad, recién empezaba a escribir el capítulo. Tras el pitazo final, el volante británico se acercó a saludarlo, pero Scaloni rechazó el gesto delante de todos. «Me ofreció la mano y no se la di por falso», recordó días después. Según contó, el inglés se había acomodado los genitales tras el encontronazo, mientras lo miraba de manera desafiante. «Yo escuché que me decía ‘fuck you’ y lo puteé un poquito», agregó tiempo más tarde. Aquella provocación hacía creer incompatible cualquier intento de reconciliación.
Beckham, por su parte, eligió responder con una ironía acorde a su experiencia como galán mediático. «Ahora sé que es otro argentino al que no le gusto», lanzó desde Inglaterra.
🚨🇦🇷🏴 | Tras las serenas palabras de Scaloni sobre el cruce con Inglaterra en las semifinales del Mundial, se recuerda el día que el DT argentino le pegó un merecido patadón a David Beckham en un partido entre el Real Madrid y el Deportivo La Coruña. pic.twitter.com/sOBetDu1gp
La frase escondía un contexto especial. Cinco años antes, en los octavos de final del Mundial de Francia 1998, el propio Beckham había protagonizado otra escena inolvidable con el fútbol argentino al ser expulsado por una patada desde el suelo, tras una infracción de Diego Simeone. Inglaterra quedó eliminada por penales y buena parte de la prensa británica lo señaló como un «traidor». El destino quiso que, apenas unos años después, volviera a cruzarse con otro argentino.
Con el paso de los años, el Scaloni fue quitándole dramatismo al episodio. Primero, la catalogó «una calentura de partido». Después terminó reconociendo que la frustración por la derrota había pesado más que cualquier otra cosa. «El que quedó caliente fui yo porque ganaron 2-1. Terminó el partido, él aplaudió a la gente de ellos y eran 80 mil personas aplaudiendo. Yo por dentro estaba con una calentura terrible», recordó entre risas.
SCALONI y el día que se plantó con todo ante BECKHAM🇦🇷🏴 pic.twitter.com/jEiVmQAfQs
Dicen que el paso del tiempo sana heridas. Y así ocurrió con Scaloni y Beckham, quienes dos décadas después volvieron a cruzar sus caminos gracias al fútbol, aunque desde un lugar completamente distinto. El puente, casualidad o no, fue Lionel Messi. En 2023, el técnico argentino, ya campeón del mundo, aceptó una invitación de Inter Miami para presenciar uno de los primeros partidos del capitán con la camiseta rosa. Allí se reencontró con el ex Manchester United, vestido de traje y convertido en uno de los propietarios de la franquicia estadounidense.
En esa ocasión, las cámaras ya no captaron empujones ni miradas desafiantes, sino abrazos, sonrisas y una foto compartida. Los dos habían dejado atrás a aquellos futbolistas gobernados por las pulsaciones del momento. Ahora, el reencuentro permite también darle una dimensión distinta a la frase con la que el DT intentó bajar la temperatura de la semifinal. Más que una contradicción, parece la consecuencia lógica de una evolución
Lo cierto es que este miércoles, Scaloni volverá a encontrarse con Inglaterra. Será el cuarto capítulo de una historia personal que comenzó en 1997, cuando integró la Selección Sub 20 de José Pekerman que eliminó a los ingleses por 2-1 en los octavos de final del Mundial de Malasia camino al título. Luego llegó el Beckham gate y le siguió su paso por el fútbol inglés con la camiseta de West Ham, ya en el tramo final de su carrera. El DT lo sabe; está lejos de desconocer lo que sobrevuela en la búsqueda de alcanzar una nueva final del mundo. Tal vez por eso es que, esta vez, quiere que la pelota sea la que ocupe la escena.
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