Es difícil desprenderse de las emociones que se arrastran de los triunfos ante Cabo Verde y Egipto. Hubo épica -la más increíble de todos los Mundiales-, pero también autocrítica. Hace 12 años, fue Alejandro Sabella el que graficó lo que históricamente significaron los cuartos de final de una Copa del Mundo para la Selección Argentina. «Cruzamos el Rubicón», aseguró el entrenador que murió en diciembre de 2020 tras vencer 1-0 a Bélgica en Brasil 2014. Este sábado, lejos de ese río de poca profundidad en la región nordeste de Italia hasta desembocar en el Mar Adriático y que pasó a la historia cuando Julio César -por ese entonces procónsul de Galia Cisalpina- decidió cruzarlo con su ejército para iniciar la segunda guerra civil que derivó más tarde en el nacimiento del Imperio Romano, la Albiceleste enfrenta a Suiza para romper esa barrera histórica en Copas del Mundo. Es, también, una nueva chance de confiar definitivamente en que el bicampeonato es posible.

Con el capitán Lionel Messi a sus 39 años como el alma futbolística y máximo goleador con ocho tantos junto al francés Kylian Mbappé, la Albiceleste vuelve a Kansas City, el lugar donde todo empezó hace tres semanas con aquel 3-0 vs Argelia. El estadio con capacidad para 69.045 espectadores es a cielo abierto, aunque el horario de las 20:00 locales (22:00, hora argentina) no hará padecer el mismo calor que en Miami contra los caboverdianos. Sí fueron jornadas previas de lluvias, lo que podría provocar una mayor humedad. ¿Por qué tener en cuenta estos detalles climáticos? Porque la acumulación de minutos en los jugadores empieza a aumentar, y el combo físico más desgaste mental puede ser fundamental en el tramo definitorio del encuentro.

¿Qué son los cuartos de final para la Selección según la historia? Un punto de quiebre, claro. De sus 18 participaciones en 22 mundiales, cinco veces logró meterse entre los cuatro mejores -después siempre llegó a la final y logró las tres estrellas-. También en cinco oportunidades se quedó en ese «Rubicón» de los cuartos de final, con la aclaración que dos de ellas fueron bajo otro formato, el de una segunda rueda de grupos antes de desembocar en las semifinales.

Aquel triunfo sobre los belgas con gol de Gonzalo Higuain, según Sabella, había sido el mejor partido de Argentina en el Mundial 2014. Y había llegado, curiosamente, después de un sufrimiento máximo contra Suiza. Fue la última vez que argentinos y helvéticos se enfrentaron por Copas del Mundo. Fue el día de la apilada mágica de Lionel Messi en el minuto 117:26 -sí la misma hora que conforma la fecha en que se juega este sábado- para la definición de Ángel Di María en San Pablo. La tarde, también, en la que -figurativamente- se dijo que el Papa Francisco apareció en el área para que el cabezazo de Dzemaili diera en el palo y su rebote saliera afuera. El historial tiene otros cuatro triunfos de la Albiceleste y dos empates.

El paralelismo es inevitable. Y hasta casi un deseo. Ojalá la Selección Argentina pueda descomprimir su tensión y evitar el sufrimiento, por más satisfactorios que hayan sido esos 13 minutos dramáticos en el estadio cerrado de Atlanta. Para eso deberá ajustar poco: contra Egipto fue el mejor partido en ofensiva, con 18 remates y un dominio abrumador que nació en la inclusión de Leandro Paredes en la mitad de cancha. El retroceso defensivo es el que obliga a repensar el «equilibrio» que siempre busca Lionel Scaloni. Pero se trata de un detalle táctico, no de nombres. Por eso, por cuarta vez en su ciclo de 101 partidos, el «Gringo» podría repetir el once inicial.

Esa endeblez en la última línea es la principal preocupación del cuerpo técnico. No porque sea frágil, sino porque se necesitaron pocos remates para que le conviertan. Y eso va más allá de si Emiliano «Dibu» Martínez ha podido hacer algo más o no en los cinco goles recibidos hasta el momento en este torneo.

Es una fecha bisagra para la Scaloneta. Este viernes se cumplieron cinco años del título en la Copa América 2021, el primero de la saga de cuatro que acumuló en el ciclo más exitoso en la historia de la Selección. Fue la noche que se rompió la pared con el pase de Rodrigo De Paul -todavía en deuda en esta Copa del Mundo- y la definición de emboquillada de «Fideo» Di María.

Suiza representará otra dificultad para Argentina. Por primera vez desde la edición que lo tuvo como anfitrión en 1954 se metió entre los ocho mejores. Es una revolución el país helvético, que se paralizará a las 3:00 de la madrugada para observar el encuentro. El entrenador Murat Yakin es metódico y estudioso, no quiso que su familia viajara a Kansas City para no tener distracciones. Otro que estará ausente será Johan Manzambi, la joya de 20 años que se lesionó antes del cruce contra Colombia (que ganó por penales después de aguantar el 0-0 durante 120 minutos) y no se pudo recuperar.

Es el momento de quiebre para la Selección. El que buscó contra Egipto después de la reacción ante Cabo Verde. El que encontró recién en la determinación que mostró Messi para empujar al resto. Aprendió a sufrir, enseñó a creer. Necesita confiar definitivamente que lo que hicieron Italia (1934-1938) y Brasil (1958-1962) no es algo de otra época, de otro fútbol. Que como en el amor, la edad no importa. Que el mejor de la historia merece un cierre a su altura. Es un partido, para jugar los ocho partidos de su última Copa del Mundo.

Editor de la sección Deportes. [email protected]

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