La relación entre Donald Trump y la OTAN está en su peor momento. La distancia que tomaron los europeos durante la guerra con Irán en Medio Oriente generó una ruptura qe aún no fue saldada e hizo lo separó de aliados como la italiana Giorgia Meloni.
En ese marco, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoan, logró convertirse en uno de los líderes extranjeros con mayor capacidad de influencia sobre el presidente estadounidense.
Así lo sostiene un artículo publicado por Politico, que describe al mandatario turco como el nuevo «Trump whisperer», el dirigente que mejor sabe cómo persuadir al líder republicano en cuestiones de política internacional.
La nota afirma que la relación personal entre ambos mandatarios ha adquirido un peso determinante en el funcionamiento de la OTAN. Durante una conversación reciente, Trump resumió el vínculo con una frase que llamó la atención entre diplomáticos aliados: «Everything I’ve ever asked him for, he’s done» («Todo lo que le he pedido, lo ha hecho»), reflejando el alto nivel de confianza que mantiene con Erdogan.
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Esa cercanía ha fortalecido significativamente la posición internacional de Turquía en un momento de tensiones dentro de la alianza atlántica y le permitió a Erdogan ganar terreno en las decisiones estratégicas de las organización que le permiten consolidarse como una actor clave de Medio Oriente.
Entre ellos sobresalen la posibilidad de que Washington reactive la venta de aviones de combate F-35 y motores militares a Turquía, una decisión que representaría un cambio de rumbo después de que Ankara fuera excluida del programa en 2019 por la compra de los sistemas antimisiles rusos S-400.
Trump ya insinuó que podría haber novedades sobre este tema durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara. Al respecto, Político sostiene que «Erdogan comprendió mejor que la mayoría de los líderes europeos la forma en que Trump toma decisiones.
En lugar de cuestionarlo públicamente, privilegia el contacto directo, las conversaciones privadas y presenta las propuestas en términos de beneficios concretos para Estados Unidos. Esa estrategia le ha permitido convertirse en un interlocutor privilegiado de la Casa Blanca».
Además de los asuntos de defensa, Turquía busca consolidarse como un actor indispensable en las negociaciones sobre la guerra en Ucrania, el conflicto con Irán y las crisis en Oriente Medio, aprovechando la influencia que mantiene sobre Trump para aumentar su peso diplomático dentro de la OTAN.
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Sin embargo, el fortalecimiento de esta relación también genera preocupación entre varios aliados occidentales. Diplomáticos europeos citados por Político consideran que la buena sintonía entre ambos presidentes ha reducido la presión pública de Washington sobre el deterioro democrático en Turquía, las denuncias por restricciones a la libertad de prensa y el encarcelamiento de dirigentes opositores.
Según Politico, el resultado es que Erdogan ha pasado de ser uno de los socios más conflictivos de la OTAN a convertirse en uno de los pocos líderes con capacidad real para influir personalmente sobre Trump, una posición que Ankara busca traducir en ventajas políticas, militares y diplomáticas para Turquía.

