Como si fuesen los momentos más álgidos de su rivalidad con Cristiano Ronaldo, Lionel Messi libra un duelo personal con Mbappé, Haaland y Harry Kane para ser la Bota de Oro de la Copa del Mundo.

Messi emocionó a todo el país con su gol para el empate parcial contra Egipto y, además de haber alcanzado nuevos récords, también alcanzó las 8 anotaciones, con las que le saca uno de ventaja a sus inmediatos perseguidores.

Con su tanto ante los egipcios, Messi estiró una marca insólita en Mundiales: lleva nueve partidos consecutivos marcando al menos un gol.

A su vez, sigue viva la carrera con Kylian Mbappé para erigirse como los máximos goleadores de toda la historia. Leo suma 21 en 31 partidos, y el francés lo sigue de cerca con 19.

Según el criterio de desempate de la Bota de Oro, en caso de igualdad en goles anotados, se debe recurrir a la cantidad de asistencias y, de persistir la igualdad, la cantidad de minutos disputados.

(*) En negrita, jugadores que están todavía en competencia.

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