Atlanta es la ciudad donde nació el trap, pero Argentina no necesita improvisar. Es la ciudad que esconde en una bóveda la fórmula original de la Coca Cola, pero la Selección tiene su propio libro. Porque el partido contra Egipto por los octavos de final del Mundial 2026 no esconde misterios como las pirámides más famosas del mundo. Necesita de simpleza, de volver a las raíces de este equipo que ganó casi todo lo que se le puso adelante en los últimos ocho años. Lo dijo Lionel Scaloni, lo reconocieron también los jugadores después del triunfo sufrido contra Cabo Verde. Ahora, pequeño detalle, deberán demostrarlo dentro del campo de juego.
Será a partir de las 13:00 (hora argentina), en el imponente estadio cerrado AT&T, con capacidad para poco más de 64.000 espectadores, un escenario que por primera vez podría estar más equilibrado en cuanto al reparto de colores, ya que los «Faraones» de África también tienen una hinchada ruidosa que ha demostrado mucho acompañamiento durante esta Copa del Mundo. Será el partido número 16 a eliminación directa para la Albiceleste: solo perdió uno. El ganador enfrentará a Suiza o Colombia.
La poca distancia con el encuentro del viernes pasado no dejó mucho margen para el trabajo. Tanto en Miami como en Atlanta hubo dos objetivos claros para el cuerpo técnico: recuperar el físico de los jugadores, y evaluar y charlar sobre los puntos de mejora del equipo, que dominó a los caboverdianos, pero mostró menos fluidez que en sus tres victorias anteriores en la fase de grupos.
Sin ir más lejos, en el último entrenamiento realizado este lunes en el predio de la Universidad de Kennesaw -mismo lugar que utilizó en la Copa América 2024- la salida de los futbolistas al campo de juego se demoró durante casi una hora porque estuvieron hablando en uno de los salones contiguos. Después, ya sobre el césped, Scaloni intercambió palabras con un grupo de futbolistas entre los que estaba el capitán Lionel Messi. «No hablamos de fútbol», aclaró, entre risas, el DT santafesino.
No tenía que dar explicaciones el entrenador campeón del mundo, porque las decisiones ya estaban tomadas. Un cambio por línea, tal como anticipó Clarín y como marca la lógica de este ciclo comandado por el nacido en Pujato. Volverá Nicolás Tagliafico al lateral izquierdo por Facundo Medina; Leandro Paredes se incorporará a la mitad de cancha -resta definir por quién, pero Thiago Almada es quien sería suplente- y Julián Alvarez reemplazará a Lautaro Martínez.
Scaloni pondrá, de la mitad de cancha hacia adelante, los mismos seis jugadores de la semifinal de Qatar 2022 contra Croacia. Quizás aquel, sacando los 70 minutos contra Francia en la final, haya sido el mejor desempeño de la Scaloneta rumbo a su tercera estrella.
El once, entonces, sería con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Tagliafico; Rodrigo De Paul, Paredes, Mac Allister, Enzo Fernández; Lionel Messi y Julián Alvarez.
¿Qué esconde cada variante? Lo del lateral izquierdo es una cuestión física y también de balance. Tener mayor cobertura en el mediocampo con el ingreso de Paredes obliga a estirar un poco más la profundidad y Tagliafico tiene mayor vocación ofensiva que el «Negro», quien, nobleza obliga, tuvo muy buenas actuaciones. Ojo, el del Olympique de Lyon tendrá la difícil misión de estar en la zona de Mohamed Salah, la leyenda egipcia.
Ser menos vertical es el objetivo de la Selección contra Egipto. Que esa presión tras pérdida para recuperar la pelota con el triángulo de Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández no derive automáticamente en un ataque de dos o tres toques. Quiere construir. «Juntar pases», como dijo el propio DT. Que sean cinco o seis toques de buena velocidad de pelota, que al final es más importante que correr, en el sentido literal de la palabra.
Y ahí es donde también se esconde la razón para entender la elección de Julián por sobre Lautaro Martínez. Más allá del sacrificio del «Toro» -fue el que más presiones ejerció en los cuatro partidos que fue titular, único en ese rubro junto a Emiliano Martínez-, ese desgaste lo dejó sin peso ofensivo. Convirtió su primer gol en un Mundial con el penal contra Jordania, generó otra pena máxima contra Austria y le dio un buen pase a Messi vs Cabo Verde, que en el solitario cara a cara perdió con Vozinha.
Más allá que Lautaro es el segundo jugador con más partidos en la Scaloneta, el «Araña» es el más elegido desde Qatar para acá. Tiene el gen de este ciclo incorporado. Si el esguince en el tobillo izquierdo no lo hubiese afectado en la previa, hubiese sido titular. Lionel Messi, inmaculado con siete goles, es el complemento necesario. Está intacto físicamente y con hambre de más. Lo demostró en esas gambetas marca registrada en el alargue en Miami.
Egipto es un rival más parecido a Argelia que a Cabo Verde. Será el tercer africano en cinco partidos de este 2026. La primera vez contra ese continente en un duelo a eliminación directa mundialista. No defenderá con un bloque tan bajo y entregará más espacios, pero tiene más jerarquía individual no solo con Salah, también con Omar Marmoush.
Argentina necesita un rendimiento para volver a creer. No en la cuarta estrella. Sino en sí mismo y en esa identidad que la trajo hasta acá.
Editor de la sección Deportes. [email protected]
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