La etapa de Marcelo Bielsa al frente de la selección de Uruguay entró en su capítulo final. Apenas unas horas después de la eliminación en la fase de grupos del Mundial 2026, el entrenador argentino regresó a Montevideo sin hacer declaraciones y este martes, desde las 18 en el estadio Centenario, encabezará una conferencia de prensa convocada por la Asociación Uruguaya de Fútbol que, salvo un giro inesperado, marcará su despedida de la Celeste.

El rosarino, de 70 años, fue el primero en abandonar la zona VIP del aeropuerto internacional de Carrasco durante la madrugada del lunes. Evitó el contacto con los medios y abordó un vehículo particular para retirarse de la terminal. Detrás suyo aparecieron integrantes del cuerpo de trabajo, funcionarios de la AUF, varios sparrings y el director de selecciones nacionales, Jorge Giordano.

La eliminación de Uruguay fue tan dolorosa como sorpresiva. El equipo quedó último en un grupo que compartió con España, Arabia Saudita y Cabo Verde, tras empatar con asiáticos y africanos y caer ante los europeos. El desenlace contrastó con las expectativas que había generado un proceso que, aunque había mostrado un marcado declive durante el último año, había tenido un arranque muy prometedor.

Giordano evitó confirmar el futuro inmediato del banco uruguayo, aunque dejó entrever que no espera una resolución rápida. «Aún no se habló de eso», respondió a los periodistas que lo esperaban cuando le consultaron si habrá un entrenador interino para las fechas FIFA de septiembre y octubre. Además, señaló que espera que sea «alguien de la estructura», ya que la AUF atraviesa un período de transición política con elecciones previstas para marzo o abril de 2027. Incluso descartó asumir él mismo esa función: «Será cualquiera menos yo».

El dirigente, en diálogo con el diario El País, también hizo una primera evaluación futbolística de la campaña mundialista y consideró que el resultado no reflejó lo mostrado por el equipo. «La sensación es la misma que tienen todos los uruguayos: mucha tristeza y angustia. Hay que dejar pasar unos días y hacer una evaluación», afirmó.

Y agregó: «Futbolísticamente Uruguay fue superior a los dos primeros adversarios y compitió de manera pareja con España. Esa sensación es verificable. Lamentablemente quedamos afuera».

Según Giordano, el rendimiento colectivo no estuvo condicionado por un mal clima interno. «El ánimo de los futbolistas queda manifiesto en el juego. Desde mi punto de vista era muy bueno. Evidentemente no haber concretado las situaciones favorables y haber recibido, en pocos ataques, la cantidad de goles que recibimos terminó definiendo la clasificación. Así es el fútbol: cuando ganás está todo bien y cuando perdés está todo mal», analizó.

El único futbolista del plantel principal que regresó en ese vuelo fue el defensor Sebastián Cáceres. El zaguero del América de México fue contundente al desmentir las versiones que durante las últimas semanas hablaban de un fuerte deterioro en la relación entre Bielsa y el grupo.

«Puedo hablar por mí. Tengo todo el respeto hacia Marcelo y mucho agradecimiento. Capaz alguno puede opinar distinto, pero a grandes rasgos la mayoría sabe cómo fueron las cosas», sostuvo. Luego fue más allá: «Hubo cosas que se dijeron que no fueron verdad. Lo que se habló en la interna no lo voy a revelar, pero se manipuló mucho para dejar mal a Marcelo y eso no está bien».

La conferencia anunciada para este martes aparece como el último acto de un ciclo que comenzó a mediados de 2023. Durante su gestión, Bielsa dirigió 37 partidos, con un balance de 14 victorias, 15 empates y ocho derrotas. Su estreno fue en un amistoso con goleada 4-1 sobre Nicaragua y el inicio oficial llegó pocos meses después con un triunfo 2-0 ante Chile por las Eliminatorias.

El mejor momento de ese proceso llegó hacia fines de 2023. Uruguay empató con Colombia en Barranquilla, derrotó a Brasil después de más de dos décadas, venció a la Argentina en la Bombonera y luego superó a Bolivia en Montevideo. Aquella versión intensa y agresiva de la Celeste ilusionó con pelear por todo. Sin embargo, desde 2024 el rendimiento comenzó a deteriorarse, primero en la Copa América y luego durante las Eliminatorias, una tendencia que terminó de profundizarse con la inesperada eliminación en el Mundial.

El propio Bielsa ya había dejado en claro, tras el último partido, que se sentía el principal responsable del fracaso. «Soy el responsable de esta decepción. Nadie está dispuesto a escuchar ninguna explicación y es natural que así sea. Volcar sobre mí toda la decepción que genera el trabajo que yo hice está bien que así sea», reconoció.

La frase más fuerte llegó inmediatamente después. «Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada. Cualquier aporte que puede hacer un entrenador al fútbol del país en el que trabaja nunca se instala si no consigue resultados. Fue un paso que no dejó nada», sentenció.

Este martes tendrá la oportunidad de ampliar ese análisis. También, posiblemente, de cerrar oficialmente una etapa que comenzó cargada de expectativas y terminó con una eliminación prematura que dejó a Uruguay sin octavos de final y a Bielsa frente al final de uno de los ciclos más decepcionantes de su extensa trayectoria como entrenador.

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