Desde la organización Hogares de Belén sede Bahía Blanca, indicaron que la problemática crece y es signo de la situación de «extrema vulnerabilidad» de muchas personas.
Los casos de dos hermanitos de 12 y 7 años que fueron hospitalizados en el mes de mayo por intoxicación con alcohol y cocaína, conmocionaron a la comunidad de Bahía Blanca y encendieron las alarmas sobre una problemática que crece y preocupa. En el mes de junio, un bebé de tres meses también ingresó al hospital municipal y, tras realizarle varios análisis, dio positivo por intoxicación con cocaína.
La referente de la organización Hogares de Belén, Belén Gullacci, sostuvo que hay cada vez más lactantes que ingresan a la institución tras haber estado expuestos al consumo de drogas durante la gestación, así como los que presentan otras enfermedades graves, como la sífilis prenatal.
En diálogo con LU2, Gullacci sostuvo que «de los últimos once bebés que tenemos, cinco seguro han entrado en la misma situación», en referencia a casos relacionados con el consumo de sustancias por parte de sus madres durante el embarazo. «Las adicciones están hace mucho tiempo, es el factor común de todos los casos, pero así de esta manera se ve un poco más desde hace un año», afirmó.
Antes de llegar a los hogares, los recién nacidos reciben atención en los hospitales, donde son estabilizados y tratados por equipos médicos. «La labor de los hospitales hoy por hoy está colaborando mucho con eso, así que en el momento de ir a buscarlos ya eso pasó», señaló Gullacci, de acuerdo a un apublicación de La Nueva.
La referente de Hogares de Belén, un programa que cuenta con sede en Bahía Blanca que abriga a bebés de 0 a 3 años en situación de abandono o vulnerabilidad de derechos, describió el panorama como una muestra de «extrema vulnerabilidad social». Y graficó: «Para que un bebé sea sacado de su seno familiar tiene que pasar algo tremendo, y esto es lo que sucede. Es terrible lo que están haciendo las drogas hoy por hoy», sostuvo.
Además, consideró que detrás de estas situaciones existe un fuerte componente social y económico. «Son víctimas de víctimas. Es una cadena en la que los padres ya vienen vulnerados y así se sigue transmitiendo de generación en generación», afirmó.
En ese contexto, destacó la tarea de las familias de acogimiento, aunque reconoció que cada vez resulta más difícil conseguir personas dispuestas a recibir a los niños. «El material humano es lo que más nos cuesta conseguir. Estamos siempre al límite», señaló. Y agregó: «Siempre aparece alguien que levanta la mano, porque es un grupo maravilloso, pero es lo que más nos cuesta».
Quienes deseen colaborar o interiorizarse sobre el programa de familias de acogimiento pueden comunicarse con Hogares de Belén a través de su cuenta de Instagram (@hogaresdebelenbb) o al teléfono 291-4265033.
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