-Me gustó el “mirá cómo remo” de los hinchas de Noruega.
-Sí, una hermosa coreografía. Y después, al ritmo de un bombo, se sumaron los jugadores, con el capitán Odegaard y Haaland a la cabeza.
–Un homenaje a la herencia marítima del país, a sus guerreros ancestrales. Lo que se dice, la verdadera “comunión” entre el equipo y los que alientan.
-Aplauso para los vikingos, sí. Pero también habría que decir que los hinchas más “remadores” son los argentinos, especialistas en remar en dulce de leche.
-El otro día escuché el caso de Bruno, de Burzaco, que para poder viajar al Mundial tuvo que vender toda su colección de camisetas.
-Y no es el único. Hay miles de estas historias. Hinchas que vienen ahorrando desde el Mundial de Qatar, hinchas que recorren Estados Unidos de una punta a la otra en bicicleta…
-O que duermen en la playa, en el auto, arman una parrillita y se comen un chori en medio de un parque…
-O se quedan afuera de los estadios, en el Fan Fest, porque no llegan de ninguna manera a los 2.500 dólares que les piden por ticket en la reventa.
-En Sábado Bus, Nico Repetto les daría el premio Remo.
-Hay otros que la tienen mucho más fácil, es verdad, como algunos influencers que se filman todo el tiempo en las tribunas y sobreactúan fanatismo.
-Y los barras, que no sé para qué garronean entradas si después se ponen de espaldas al verde césped.
-A mí me gusta ver a los argentinos con las diferentes camisetas de Messi, desde la 19 con la que debutó en el Mundial de Alemania hasta los modelos más recientes, tanto la celeste y blanca como la azul de los filetes, una perla del diseño.
-¿La hinchada argentina es la mejor del Mundial?
-En el podio entra, seguro. Aunque ya habría que ir renovando el hit “Muchachos…”. Una cosa es que se siga cantando “el que no salta es un inglés”, por el peso simbólico, Diego y Malvinas, y otra cosa es la melodía de La Mosca…
-La torcida de Brasil también tiene sus méritos. Como siempre. Hay que reconocerlo. Las garotas se anudan la camiseta amarilla a la altura del ombligo y bailan como si estuvieran en el sambódromo de Río de Janeiro. Una maravilla. Los garotos tiran pasos como Ronaldinho…
-La alegría no es sólo brasileña pero casi.
-¿Y la barra de Japón? No paran de recibir elogios: que son los más limpios, que dejan las plateas impecables cuando terminan los partidos, que van a la cancha con una esponja y una botellita de Cif… ¿En sus casas también son tan pulcros?
-La hinchada de Senegal es otra que se luce por el ritmo de su batucada. Con más tambores que La Chilinga, de a ratos entran en trance, y eso que su equipo no da para ilusionarse.
-Ése es el espíritu de la Copa del Mundo. Estar ahí, disfrutar, encontrarse con otras culturas…
-A los mexicanos les tira la onda retro: en los entretiempos bailan al ritmo de We Will Rock You, de Queen, y ya he visto a varias hinchas disfrazadas de la Chilindrina.
-También están los que se visten de mariachis… No sé cómo soportan el calor con esos sombreros gigantes.
-Pensé lo mismo cuando vi a un hincha de Portugal con la camiseta número 7 de Cristiano Ronaldo y una máscara de cabra. Enorme, asfixiante…
-Claro: tenía que hacer ese esfuerzo para decir que Cristiano, con goles en seis Mundiales, es the GOAT…
-¿Y qué te pareció la reina Máxima de Países Bajos? Anda con dos camisetas. Primero se la vio alentando al equipo naranja frente a Suecia, y un rato después estaba en Curazao-Ecuador.
-A todo trapo, hace el aguante con su marido, el rey Guillermo Alejandro, que está cada día más parecido a Van Gaal.
-Por el empate con Ecuador la reina terminó bailando en el vestuario con los jugadores.
-¿Por quién se inclinaría si Países Bajos y Curazao llegaran a jugar una final?
-¿Cómo? ¿Qué desayunaste? No sé. Pero no te olvides de que Máxima es argentina. Si rema o no rema, ésa es otra historia.
Fuente: Clarin

