Como le sucedió varias veces durante su carrera, Lionel Messi celebra este miércoles su cumpleaños mientras disputa un torneo con el seleccionado argentino. En esta ocasión, el festejo de sus 39 primaveras lo encuentra en Kansas City, donde el combinado nacional se prepara para su tercer encuentro en la Copa del Mundo, frente a Jordania el sábado en Dallas. El rosarino se mantiene activo y vigente a esta edad, a diferencia de lo que sucedió con otras grandes figuras de este deporte como Alfredo Di Stéfano, Pelé, Johan Cruyff y Diego Maradona.

No es posible hacer comparaciones lineales, puesto que los contextos son sumamente diferentes. Por caso, la esperanza de vida al nacer a nivel planetario ha crecido considerablemente: en 1965, cuando Di Stéfano tenía la edad que hoy tiene Messi, era de 56 años, según datos del Banco Mundial, mientras que en 2024 (último registro existente en esa serie) era de 73 años. En sintonía con ello y a partir de la evolución de la medicina deportiva y de los métodos de entrenamiento y acondicionamiento físico, la carrera promedio de los futbolistas se ha extendido. Ello, por ejemplo, permite que el portugués Cristiano Ronaldo esté disputando un Mundial con 41 años.

Hecha esa salvedad, es evidente que las situaciones de otros cracks eran muy distintas a la de Messi hoy. A los 39 años, Alfredo Di Stéfano todavía jugaba, aunque ya estaba muy cerca de cerrar su carrera. El hombre que había brillado en Real Madrid, con el que había disputado 396 partidos, marcado 308 goles y obtenido 18 títulos en 11 temporadas; y que además había ganado dos Balones de Oro (en 1957 y 1959) vestía entonces la camiseta del Espanyol.

Di Stefano se desvinculó del Madrid en 1964, tras una discusión con el presidente Santiago Bernabéu. “Me despidieron con nocturnidad y alevosía”, afirmó la Saeta Rubia en su autobiografía. Si bien recibió ofertas del Celtic escocés y el Milan italiano,optó por el conjunto catalán, al que representó en sus últimas dos campañas como futbolista. Disputó su último partido el 1 de mayo de 1966, con 39 años y 301 días, en una derrota 4 a 0 ante Betis en el estadio Benito Villamarín por los octavos de final de la Copa del Generalísimo. Ello le permitió ser el jugador más longevo en la historia de Espanyol hasta que el arquero Diego López lo superó en 2021.

El exjugador de los seleccionados argentino y español contó que en sus últimos meses como futbolista, sus hijas mayores lo cuestionaban. “Papá, tú calvo y de pantalón corto, jugando al fútbol, ¡qué vergüenza!”, le decían. Y él les replicaba: “¿Sí? ¿Y con qué comemos y pagamos los colegios?”. Un año después de colgar los botines, inició su carrera como entrenador dirigiendo al Elche.

Después de una carrera gloriosa en el Santos, Pelé gastó sus últimos cartuchos en el New York Cosmos de la North American Soccer League (NASL) estadounidense. Su partido despedida, al que asistió el presidente James Carter, fue el 1 de octubre de 1977, 22 días antes de su 37° cumpleaños: ante 75.000 espectadores se enfrentaron Cosmos y Santos en el Giants Stadium y el astro brasileño jugó un tiempo para cada equipo.

A los 39 años, el tricampeón mundial participó de la filmación de la película Escape a la victoria, dirigida por John Houston y protagonizada por Sylvester Stallone y Michael Caine. El rodaje se llevó a cabo en Budapest (Hungría) entre junio y julio de 1980, y en él también intervinieron otros futbolistas y exfutbolistas como Osvaldo Ardiles, el inglés Bobby Moore, el polaco Kazimierz Deyna y el belga Paul van Himst.

En esa película, ambientada en la París ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, Pelé interpretó a Luis Fernández, miembro de un grupo de prisioneros aliados que enfrentaron en un partido de fútbol a un equipo integrado por alemanes. Durante el rodaje, que se efectuó en el viejo Hidegkuti Nándor Stadion (fue demolido en 2014), el brasileño mostró sus habilidades, sobre todo en una recordada escena en la que ejecuta una chilena que termina en un golazo. Escape a la victoria fue estrenada un año después, el 30 de julio de 1981.

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Johan Cruyff jugó su último partido como profesional el 13 de mayo de 1984, 19 días después de haber cumplido 37 años: fue un encuentro que Feyenoord le ganó 2 a 1 a PEC Zwolle y en el que el astro neerlandés marcó el primer tanto para su conjunto, que esa temporada temporada se consagró campeón de la liga de su país. Unos días más tarde, fue distinguido con el Botín de Oro, que el diario De Telegraaf y la revista Voetbal International otorgaban al mejor futbolista de la temporada en los Países Bajos.

Un año después de su retiro, Cruyff asumió como director deportivo de Ajax, debido a que no contaba con carnet habilitante para ejercer como entrenador ni estaba realizando el curso para ello. En enero de 1986, la Real Asociación Neerlandesa de Fútbol (KNVB) le concedió una exención que le permitió tomar el rol de director técnico, desde el que empezó a implementar su revolucionario método de juego que luego llevaría al Barcelona.

A los 39 años, Cruyff estaba transitando su segunda temporada como conductor de Ajax, durante la cual el equipo se consagró campeón de la Copa de los Países Bajos y de la Recopa de Europa. Dos semanas después de la obtención de ese segundo título, la KNVB le otorgó la licencia de entrenador profesional por “sus servicios al fútbol neerlandés en general y al Ajax en particular”. En enero de 1988 se desvincularía del club de Ámsterdam y cuatro meses después se sumaría al Barça.

Poco más de dos años habían transcurrido de su último partido (una victoria 2 a 1 de Boca sobre River en el Monumental el 25 de octubre de 1997) cuando Diego Maradona, que entonces tenía 39 años, fue internado en terapia intensiva en el Sanatorio Cantegril de Punta del Este por una crisis hipertensiva y una arritmia ventricular el 4 de enero de 2000. Los análisis de laboratorio que se le realizaron entonces revelaron que había consumido cocaína.

“Estamos, sin duda alguna, ante algo muy delicado y de sumo cuidado. Dios mediante, confiamos en que se va a recuperar, pero por lo menos deberá estar internado una semana más. Mi idea es que esté aislado de mucha gente. Después de que supere esta etapa, veremos qué hacer en cuanto a su adicción. Él hizo varios tratamientos cortos, pero ninguno dio resultado. Creo que allí nos equivocamos todos porque debimos intentar rehabilitaciones más largas y efectivas”, señaló en esos días Alfredo Cahe, médico personal del mejor futbolista de todos los tiempos.

Tras seis días de internación en la ciudad balnearia uruguaya, Diego fue trasladado en un avión sanitario a Buenos Aires, donde fue ingresado en el Instituto FLENI. “No tendrá una vida muy larga si no deja su adicción”, vaticinó el cardiólogo Carlos Álvarez, quien había sido convocado por Claudia Villafañe para tener otra opinión sobre la salud del Diez. El 18 de enero, el crack de Villa Fiorito partió hacia Cuba para someterse a un proceso de desintoxicación e iniciar un tratamiento de adicciones.

Ciento cuarenta y tres días después de aquel traumático ingreso al Sanatorio Cantegril, Maradona volvió a pisar una cancha: jugó 45 minutos con la camiseta de Bayern Múnich en el partido despedida del alemán Lothar Matthäus en el Estadio Olímpico de Múnich. “Lo más importante fue entrar a una cancha y sentir que la pelota sigue siendo redonda. Bajé dos o tres veces a buscar la pelota y cuando tenía que volver, sentía que tenía que subir el Everest”, contó tras ese partido. Cuatro meses después, presentó en Puerto Madero su autobiografía “Yo soy el Diego”.

Fuente: Clarin