La tranquilidad sigue siendo un bien escaso en San Lorenzo. Apenas unas horas después de que la renuncia de Gustavo Álvarez sacudiera al club en la previa del inicio de la pretemporada, el entrenador decidió romper el silencio durante la noche del lunes para dar su versión de los hechos. Lo hizo a través de un extenso comunicado en el que explicó los motivos que lo llevaron a dar un paso al costado y apuntó directamente a diferencias con la nueva dirigencia.

El detonante que le puso fin a un ciclo que duró apenas tres meses estuvo directamente vinculado a la planificación del plantel para el segundo semestre. Álvarez había presentado una lista con jugadores que se entrenarían apartados, pero un pedido desde la dirigencia de modificar la situación de algunos nombres «por presiones externas» se convirtió en la gota que colmó el vaso.

En ese sentido, el ex entrenador de U de Chile abrió su mensaje apuntando directamente a la planificación deportiva del plantel. «El fútbol del club necesita una profunda reestructuración ya que para resultados distintos se necesitan procedimientos diferentes a los habituales que han llevado a la institución a esta complicada realidad«, expresó.

Fue allí cuando mencionó las dificultades que se le pusieron en el camino para implementar la serie de cambios que deseaba. «Para tomar este tipo de decisiones se necesita convicción y autonomía, pero lamentablemente es imposible por compromisos del pasado que hoy en día siguen condicionando las decisiones del entrenador de turno», afirmó.

Y, sin medias tintas, Álvarez reveló intimidades de sus últimas horas en el cargo. «El sábado 20 de junio por la noche se me comunica la necesidad de cambiar tres nombres en la lista de jugadores prescindibles por presiones externas, a lo que respondo en forma negativa y comunico que lo mejor es que deje el cargo», explicó.

Ante su postura firme, dejó en claro que la situación escaló rápidamente. «El domingo se me comunica que no me presente al entrenamiento del lunes 22 de junio«, señaló el entrenador, previo a justificar su decisión definitiva. «Ante esta realidad prefiero dar un paso al costado y que el club no se vea perjudicado por acciones legales de terceros«, cerró.

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La inesperada salida de Álvarez se produjo mientras los jugadores llegaban al Nuevo Gasómetro para afrontar el primer entrenamiento del semestre. Allí se encontraron con Walter Perazzo, ídolo de la institución, quien tomó las riendas del plantel en forma interina.

Horas antes del comunicado del entrenador, desde el Ciclón también difundieron su propia explicación sobre lo sucedido. A través de un comunicado, la institución confirmó que el conflicto estuvo vinculado a la lista de futbolistas que no serían tenidos en cuenta y explicó que la dirigencia solicitó revisar algunos casos por cuestiones patrimoniales.

«En ese proceso, el entrenador presentó una nómina de futbolistas que debían entrenarse apartados del grupo principal. Ante esa situación, las autoridades del Club plantearon la necesidad de revisar algunos casos, con el objetivo de preservar el patrimonio deportivo, económico e institucional de San Lorenzo«, señaló el Ciclón.

El argumento que plantearon detallaba que «el Club recibió sondeos por determinados jugadores incluidos en esa nómina, por lo que apartarlos del plantel podía afectar su valoración y condicionar eventuales negociaciones futuras».

Además, sostuvo que intentaron evitar que las inferiores queden de lado. «También se analizaron situaciones vinculadas a futbolistas juveniles que habían quedado fuera de la pretemporada, entendiendo que su desarrollo, proyección y visibilidad forman parte del patrimonio deportivo que la institución debe proteger», expresó el comunicado.

Vale recordar que la salida del DT no representa más que un nuevo golpe para un San Lorenzo que parece nunca dejar de navegar por aguas turbulentas. Ni el cambio de dirigencia inclinó la balanza. La comisión directiva encabezada por Marcelo Culotta lleva menos de un mes al frente de la institución y la crisis quedó expuesta recientemente con la presentación de un informe que reveló un pasivo cercano a los 100 millones de pesos y la existencia de 96 causas judiciales activas. En ese contexto, la inesperada renuncia del entrenador no hizo más que encender nuevamente todas las alarmas deportivas.

Fuente: Clarin