Llegó Austria, el segundo desafío de la Selección Argentina en este atractivo Mundial 2026. Dijimos hace unos días que el debut del equipo de Lionel Scaloni era para valorar por el grado de paridad y las sorpresas que se están dando. A todos les cuesta ganar, y los casos más recientes e inesperados fueron el de Ecuador, que empató con Curazao, y el de Uruguay, que igualó con Cabo Verde, dos resultados fuera de toda lógica.
Hoy a la Argentina le toca un rival europeo, en los papeles durísimo, para muchos el más complicado de esta fase de grupos. Lo dirige un técnico alemán como Ralf Rangnick, con mucha experiencia en la Bundesliga, y va a ser muy importante la frescura en ataque, pero también la concentración en defensa y la pelota parada. En ese sentido, el cuerpo técnico de Scaloni es una garantía.
Una de las cosas que más le destaco a este mini-equipo dentro del equipo que forman Scaloni junto a Pablo Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel, es cómo trabajan todos los partidos. Para esta tarde se habla de alguna modificación pensando en los avances de los austríacos por nuestra zona izquierda. Salir a jugar con un plan es muy importante a nivel mental para los futbolistas. Después vemos si sale bien y hay tiempo para corregi.
Tengo entendido que Austria se destaca por la presión, aunque sostener esa presión durante todo el partido puede resultar riesgoso ante un equipo que maneja la pelota como Argentina. Si plantean ese juego, se exponen a un desgaste físico más acelerado y a que un pase filtrado entre líneas los deje desarmados. Será un lindo desafío.
Esto recién empieza y Argentina deberá resolver sus propios interrogantes, como definir quién o quiénes acompañan a Lionel Messi, si Lautaro o Julián, o quizás ambos. Lo importante es que todos estén listos para entrar y rendir.
Es un segundo partido del Mundial, y a mí me toca de manera muy especial. Hace 36 años debuté en el Mundial de Italia 90. Tuve la suerte de ser titular ante la Unión Soviética tras la derrota con Camerún, y la alegría fue doble porque pude convertir un gol. Tengo guardada la camiseta que usé esa noche y la azul de la final.
Nosotros teníamos a Maradona y esta camada lo tiene a Messi; pero en el 90 nosotros clasificamos como mejores terceros y fuimos de menos a más, enfrentando a equipos muy pesados. Espero que ahora no tengamos que sufrir tanto, aunque es importante entender que el Mundial perfecto no existe. Tarde o temprano, la adversidad aparece, pero estoy tranquilo porque tenemos una Selección que demostró mucho carácter.
Fuente: Clarin

