El juego de las candidaturas dobles en Argentina: ¿una estrategia de profundización o una unidad en el peronismo?

A la inquietud por una eventual candidatura presidencial de Cristina Kirchner, en caso de que quede en libertad, se suma en Mar del Plata la posible presencia de Mauricio Macri y Cristián Ritondo, generando tensión en la coalición PRO. El juego de las candidaturas dobles podría beneficiar a Javier Milei o provocar la dispersión de votos peronistas.


El aniversario de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner funcionó como mojón para marcar la siguiente etapa en la pelea interna del peronismo: Máximo, su hijo, asumirá el protagonismo de una estrategia de profundización del enfrentamiento con Axel Kicillof centrada esta vez amenaza-posibilidad cada vez más explícita de plantar en el escenario una candidatura presidencial propia del cristinismo, pero que no asumiría el líder de La Cámpora en persona. Es un juego al límite, pero sin final escrito de antemano, que no excluye la posibilidad de la unidad al final del camino, aunque la condiciona al máximo.

“Modo ruptura activado”. En la cúpula de La Cámpora describen con esa frase el tono de la nueva agenda de su líder. Lo que busca es establecer como un hecho que desde ahora -y hasta nuevo aviso- hay dos proyectos presidenciales en curso en el peronismo. Aunque parezca obvio dado el tenor de cruces recientes, se trata un giro respecto de lo que venían planteando internamente: dejar correr a Kicillof y reclamar la candidatura en Provincia. Y para reforzar el mensaje, Máximo se moverá en espejo con Axel: una visita por mes a una provincia en los seis que restan del año, para compensar el despliegue federal que viene haciendo el gobernador.

La señal de larga de este nuevo tiempo político la dio Kirchner en la primera entrevista posterior al triple diálogo que mantuvo con Kicillof -después de meses sin hablar- por la muerte de Carlos “Indio” Solari. Ahí dijo que quieren a Cristina Candidata. Lo repitió en el banderazo en Parque Lezama, en el que calificó al gobernador de “candidato por default”.

Miguel Pichetto lanzó hace unos días la idea de que el Congreso libere a Cristina Kirchner. Pero ni siquiera en el Instituto Patria creen que sea un plan factible. ¿Quién sería, entonces, ese postulante propio? Máximo habla solo de su madre, pero el solo hecho de desplegar esa narrativa lo pone en la lista. Sin embargo, en el cristinismo afirman que no será él, por una larga lista de razones a la que no es ajena la conciencia sobre los índices de popularidad que le marcan todas las encuestas. “Solo se lleva la marca”, afirman. Tampoco, dirigentes que Sergio Uñac, al que algunas versiones sindicaban como la apuesta de San José 1111.

En gobernación son ambivalentes y desafiantes al mismo tiempo. Desconfían de que el kirchnerismo tenga fuerza suficiente para ir por la Presidencia con Cristina bajo arresto. Hay incluso quien cree que una Cristina libre implicaría una caída en la popularidad que las encuetas le siguen atribuyendo en forma unánime, porque suponen en parte esa perfomance se explica por la empatía que genera su situación. Y especulan con que el plan de Máximo podría solo buscar mejorar su posición en una negociación final. En todo caso, dicen que una definición que incluya llistas separadas y una interna sería sano para el peronismo y beneficioso para Kicillof.

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La cuestión del formato de la interna es la clave: una cosa que una disputa al interior del peronismo, otra muy distinta que la doble candidatura llegue al día de la elección general. Si eso ocurriera, la dispersión de votos peronista podría favorecer a Javier Milei. Es cierto que el presidente enfrenta el desafío de Mauricio Macri: si el expresidente se presentase, podría dividirle el voto a Milei igual que el kirchnerismo se lo dividiría a Kicillof. “Si hay dispersión de candidaturas, podríamos entrar al ballotage con un nombre propio”, se ilusionan en el camporismo. En el MDF creen exactamente lo contrario: serían ellos los beneficiados.

Por eso es clave definir si las PASO se mantendrán o no. Hace unas horas, lo evaluó un grupo de legisladores del peronismo. Concluyeron que la eliminación -o suspensión- aún no se votó porque hay tres gobernadores que pulsean con Milei para asegurarse que no les plante candidatos libertarios competitivos en sus provincias en 2027. “Si lo logran, a LLA le sobran los votos para bajarlas”, dicen. Si ocurre, se abrirá el camino para un movimiento simétrico en PBA, pero aquí el impacto sería mayor: la ley bonaerense no contempla balotaje, por lo que el juego de las candidaturas dobles es muchísimo más arriesgado.

¿Hablarán de eso Mauricio Macri y Cristian Ritondo en Mar del Plata? El expresidente visitará la ciudad el viernes y su presencia genera inquietud interna. Macri está enojado con Milei porque el presidente no convalida la influencia que quiere tener en el Gobierno ni le despeja la ecuación electoral porteña. Por eso, le pega cuando puede, como dejó claro en el caso de Manuel Adorni, al que directamente pidió echar del gobierno. Pero peso genera tensión con Ritondo, que empuja en el sentido contrario: quiere apurar un acercamiento a La Libertad Avanza, en busca de un acuerdo de unidad electoral. Y eso genera tensión entre los dos jefes PRO.

La lógica de Ritondo se emparenta con la especulación peronista por las PASO: cree que, sin unidad, en PBA se puede repetir el escenario de 2023, cuando la división de candidaturas entre PRO (Grindetti) y LLA (Píparo) favoreció la reelección de Kicillof. El diputado cree que está todo dado para que el candidato de unidad sea Diego Santilli (viene de ganar el año pasado cuando casi nadie lo esperaba) y por eso no quiere ruidos en Provincia. Pero Macri lleva su “próximo paso”, que desde el nombre ya plantea la disputa con Milei. Va, además, acompañado de María Eugenia Vidal, una crítica cada vez más dura del presidente.

Fuente: Agencia DIB.