Falencias en los laterales, sistema defensivo vulnerable y falta de creatividad: el Brasil de Carlo Ancelotti confirmó las dudas de sus críticos en su primera salida en el Mundial. Los pentacampeones del mundo tuvieron que remar desde atrás para evitar una caída ante el Marruecos de Achraf Hakimi y debieron conformarse con un empate 1-1, el sábado en Nueva Jersey, en la apertura del Grupo C.
Los propios Carletto y Vinícius Júnior, el hombre que salvó los papeles con el golazo del empate, reconocieron que deben mejorar si quieren mantener con vida el sueño de ganar un nuevo título mundial, el primero desde 2002. Aunque, a la vez hicieron un llamado a la calma por considerar que enfrentaron a un animador del certamen.
«No podemos pensar que el equipo va a ser perfecto en el primer juego, el Mundial no se gana en el primer partido«, declaró el DT italiano tras el encuentro, agregando que para el segundo partido, ante Haití el viernes en Filadelfia, no lidiarán con la ansiedad del debut. Sin embargo, para intentar erigirse como un serio candidato al título gracias a su presente y no tan solo por el peso de la camiseta, la Canarinha cuenta con tres problemas a resolver antes del duelo con los haitianos.
Resulta paradójico, y hasta utópico, pensar en un seleccionado brasileño sin defensores por banda que hagan temer a cualquier rival. Ancelotti reconoció en marzo que los laterales actuales de Brasil distan mucho de jugadores brasileños que enaltecieron esa posición en el pasado por sus capacidades de ida y vuelta, como Roberto Carlos y Carlos Alberto, o más cerca en el tiempo, Marcelo y Dani Alves.
Para colmo de males, el futbolista que más se acercaba a las características de esas leyendas es Wesley, quien se lesionó días antes del estreno y terminó siendo desafectado de la convocatoria. En consecuencia, Carletto se quedó únicamente con dos laterales puros, los zurdos Douglas Santos y Alex Sandro.
En la derecha cuenta con el experimentado Danilo, reconvertido en central en el Flamengo, sumado a Bremer e Ibáñez, otros dos zagueros que pueden correrse a la banda de ser necesario, pero sin quitarse el chip defensivo. El último fue titular ante Marruecos y padeció tanto los desbordes rivales que obligaron al ingreso de Danilo en el entretiempo. «Tenemos que adaptarnos con los jugadores que tenemos aquí«, sostuvo Vini al término del juego, aunque sin referirse explícitamente a los marcadores.
Los problemas de Brasil en el fondo no son exclusivamente por culpa de sus laterales. Es que ya son seis partidos consecutivos en los que recibe goles (ocho en total) y la estadística se torna más preocupante si se ve la era Ancelotti completa: le convirtieron 12 tantos en trece cotejos.
Esa fragilidad en la primera línea del equipo tardó 20 minutos en quedar expuesta en una Copa del Mundo. En un abrir y cerrar de ojos, Brahim Díaz, aprovechó un error de Lucas Paquetá en el medio y encontró un espacio enorme Marquinhos y Gabriel Magalhães, que lejos estuvieron de parecer los zagueros de los últimos finalistas de Champions League (PSG y Arsenal), y filtró un preciso pase que Ismael Saibari transformó en el 1-0.
¡¡GOLAZO DE MARRUECOS CONTRA BRASIL!! ¡¡ASISTENCIA DE BRAHIM Y SAIBARI LA PICÓ PARA EL 1-0!!
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«Podríamos haber tenido más control del juego. Perdimos el balón muchas veces en partes importantes del mediocampo«, admitió Casemiro, quien pese a su gran temporada en Manchester United, por momentos se vio sobrepasado durante el mejor momento marroquí en el partido.
Si algo marcó el último ciclo mundialista de Brasil fue la dependencia extrema de individualidades para intentarle darle brillo a su fútbol. Aunque siempre se encontraron con el mismo problema: la ausencia de un representante del jogo bonito.
Durante años, el peso del talento recayó sobre Neymar. Ahora, con el ’10’ lesionado y sin sumar minutos con Brasil desde hace dos años, las labores de creación debió asumirlas un Lucas Paquetá que pasó desapercibido ante Marruecos y al que le costó horrores echarse el equipo al hombro, una labor que Vinícius, con chispazos, cumplió con éxito en Nueva Jersey.
No obstante, no deja de ser una realidad que las cualidades de Vini y Raphinha, posiblemente las máximas esperanzas de la Canarinha, son la velocidad, verticalidad y vértigo, sin la tradicional y vistosa elaboración de juego que hizo famoso el fútbol en Brasil. «Teníamos que ser más intensos, crear más. Creo que aumentar la intensidad ayudó mucho a crear oportunidades y espacios» en el segundo tiempo, cuando Brasil tuvo mejores tramos de partido aunque todavía sin gustar a un paladar que tiene con qué exigir.
