
En abril de 2026, en General Juan Madariaga, provincia de Buenos Aires, Roberto recibió una noticia que cambiaría su vida para siempre. Su peluquero, Matías, le informó que habían ganado un sorteo que los llevaría al Mundial de Fútbol en Kansas City. La incredulidad inicial de Roberto fue rápidamente reemplazada por una mezcla de euforia y ansiedad, emociones que no había experimentado en décadas.
El viento otoñal soplaba con fuerza mientras Roberto procesaba la noticia. Matías, entusiasmado, le aseguró que no se trataba de una estafa y que todo estaba confirmado. Pasajes, entradas y estadías estaban cubiertos. Roberto, quien nunca había viajado en avión, sintió que el mundo se le abría de par en par. Recordó el último Mundial en Qatar, cuando Argentina ganó la Copa del Mundo, y cómo ese momento lo marcó profundamente.
En mayo de 2026, Roberto y Matías se reunieron en casa de este último para planificar el viaje. Allí, se encontraron con Gerardo Domínguez, un reconocido periodista deportivo local, quien les brindó una clase magistral sobre los rivales de Argentina en el Mundial: Argelia, Austria y Jordania. Angélica, la madre de Matías, también participó activamente, demostrando un conocimiento sorprendente sobre el tema. La sesión fue intensa y reveladora, preparando a los dos amigos para lo que sería una experiencia única.
En junio de 2026, Roberto estaba a punto de emprender el viaje de su vida. A pesar de sus miedos y reservas, sentía una extraña valentía que lo impulsaba a vivir esta aventura. Prometió a su madre que dejaría de fumar si Argentina ganaba la cuarta Copa del Mundo. Con los apuntes de Angélica y Gerardo en mano, Roberto se preparaba para lo que sería un capítulo inolvidable en su vida, un sueño improbable que finalmente se hacía realidad.
Foto: El Mensajero de la Costa // Imágen Ilustrativa.
