En una jornada histórica para los mercados argentinos, el indicador de riesgo país cayó abruptamente hasta los 450 puntos básicos, nivel no visto desde antes de la crisis cambiaria de 2018. Este desplome se produce como efecto dominó tras la decisión de la calificadora Fitch de mejorar la perspectiva de la deuda argentina, pasando de ‘negativa’ a ‘estable’. Los bonos soberanos lideraron una rally sin precedentes, con alzas que superaron el 15% en algunos papeles, mientras que el panel líder de la bolsa porteña cerró con ganancias superiores al 8%. ‘Es una señal de que los inversores internacionales están comenzando a ver con mejores ojos a la Argentina, aunque todavía queda un largo camino por recorrer’, comentó el director de investigaciones económicas de un importante banco extranjero. Sin embargo, algunos analistas llaman a la cautela, recordando que el país sigue en default técnico con el Club de París y que las negociaciones con el FMI avanzan a paso lento.

