
La palabra que utiliza es “timing”. Estar en el lugar y el momento indicados. Carlos Abriata es salteño, tiene 42 años, se recibió de Ingeniero Industrial en Estados Unidos y su pasión por el fútbol le abrió las puertas de la FIFA. Hoy se sienta en la mesa de Gianni Infantino y Alejandro Domínguez, y su empresa provee el soporte tecnológico para la venta de entradas de 9 de los 15 eventos deportivos más importantes del planeta. No vestirá la camiseta de la Selección, claro, pero este argentino jugará el Mundial a su manera. Y explica porqué se trata de la Copa “más cara de la historia”.
Hay que remontarse a Salta y Tartagal, donde pasó su infancia, para contar la historia de Abriata. Hijo de una familia de clase media, nieto de inmigrantes italianos, se enamoró del deporte rey a partir de los colores de Boca. Viajó por toda Sudamérica y llegó a Japón con el inolvidable equipo de Carlos Bianchi. Hasta que llegó a Santa Cruz de la Sierra y en Bolivia se dedicó al negocio del Oil & Gas.
Fabricó ductos en Shangai, donde cuenta que tenía que trasladarse a Hong Kong para ver los partidos de la Libertadores “porque había que hacer malabares con los VPN en China”, y cambió de rubro en Miami, donde está radicado. Durante la burbuja inmobiliaria de 2008, mientras todos vendían, él compró. Y se lanzó al mundo del Real State que le permitió acceder a un portafolio de propiedades que será “el futuro de mis tres hijos”. Se identifica con Martín Palermo, un optimista por naturaleza.
Sin embargo, el salteño consiguió combinar su amor por el fútbol con los negocios cuando conoció a dos empresarios suizos. Fue durante la Eurocopa 2016 que se disputó en Francia. Los helvéticos eran dueños de un consorcio tecnológico estaban trabajando en la elaboración de una plataforma para un resort de sky.
“Yo le puse la cabeza del hincha”, le dice a Clarín. La sociedad fluyó hoy es el CEO de Fantix y partner de Secutix, la empresa que creó un software desarrollado especialmente para la FIFA. También tiene como clientes al torneo de tenis de Wimbledon, al circuito de F1 en Silverstone, la Champions League, el estadio de Wembley y el Open de Golf, entre otros clientes destacados.
“Trabajamos para que FIFA llegue directamente al hincha. Con nosotros hay una desintermediación, como el blockchain con las criptomonedas, que no necesitan de los bancos. Y solucionamos otros problemas. Por ejemplo, una persona pierde su avión y quiere deshacerse de la entrada que compró. En lugar de acudir a otra empresa para poder venderla, lo hace directamente a través de FIFA gracias a la tecnología. Y va a tener la garantía de que no es falsa”, explica Abriata. Cuenta que conoce a Infantino y tiene una gran relación con Domínguez, presidente de la Conmebol, a la que también le aporta el servicio.
-¿Qué opinión tenés del costo de los tickets?
-Los precios obedecen a las reglas del mercado americano: oferta y demanda. Te doy un ejemplo. Para ver la final del fútbol americano universitario tenés que pagar un ticket de 4 mil dólares. Estamos hablando del país con mayor poder adquisitivo del mundo. Por ejemplo, en Kansas, donde está concentrada la Selección Argentina, hay mas de 50.000 familias consideredas millonarias.
-¿Estamos ante el Mundial más caro de la historia?
-Sin dudas. Porque se aplica el pricing de acuerdo al país donde se juega y cuanto se consume. México, donde se juegan 13 partidos, es el consumidor número uno de fútbol y Fórmula Uno. La final cuesta 8.300 dólares. ¿Sabés por qué? Porque es lo que se paga para ver el Superbowl y el Mundial es eso multiplicado por 200 países. Además, de esta manera se evita la reventa. FIFA se cansó de poner al expendio entradas a 2.500 dólares y que te las revendieran a cifras exorbitantes.
Abriata vuelve a Boca. Socio del club, está preocupado por el presente del club, que quedó eliminado de la Libertadores. “Boca perdió el rumbo, su esencia. Siempre fue el esfuerzo del laburante, una inspiración, hoy (Juan Román) Riquelme dejó claro que no está capacitado y algunos jugadores están en un cumpleaños. No se puede vivir tomando mate y creer que las cosas te van a salir bien por ósmosis”, dice.
Y agrega: “Boca tiene que volver al mundo. Hace poco viajé a Manchester, charlé mucho con Guardiola y Ferran Soriano (CEO del City), en el mundo entero saben lo grande que es Boca y el potencial que tiene. Es una máquina de generar ingresos, como el Real Madrid o el Barcelona, la diferencia es que hoy Boca está manejado de una manera en la que le está dando la espalda al mundo”.

