
Arrancó la cuenta regresiva. Mañana, jueves 11 de junio a las 11 de la mañana, el mítico Estadio Azteca, que por estos días adoptó temporariamente el nombre de Estadio Ciudad de México, será testigo (otra vez) del partido inaugural del Mundial de Fútbol de Canadá, México y Estados Unidos 2026. A poco más de 24 horas del encuentro entre la selección mexicana y Sudáfrica que abrirán el torneo, el presidente de la FIFA Gianni Infantino ofreció una conferencia de prensa para darle la bienvenida a la Copa del Mundo más grande de la historia que se disputará en tres países y definirá al campeón entre 48 Selecciones.
Cuando se esperaba que arrancara hablando del Mundial XXL de 48 equipos, el mandamás de FIFA sorprendió destacando la trayectoria de Enrique García Márquez: «Está cubriendo desde 1958. Es increíble. No está acá en la sala, pero lo tendremos pronto», dijo en Castellano, como un gesto para los periodistas de Sudamérica y la Argentina.
«Es un momento de júbilo, de alegría, estoy muy contento de ver este balón que va a rodar en unas cuantas horas, así como este trofeo que se entregará en unas semanas (…) Un trofeo y un balón que hacen que la gente sueñe en todo el mundo. Yo sé qué hay muchos temas, pero espero que hablemos un poco de fútbol», dijo Infantino.
En la previa del Mundial, la política migratoria de los Estados Unidos generó un tsunami entre las delegaciones árabes y con raíces musulmanas. Hace tres días, Aymen Hussein, la estrella y delantero de la selección de Irak, fue retenido e interrogado durante siete horas en el aeropuerto O’Hare de Chicago previo a la Copa del Mundo. La delegación iraní no podrá permanecer más de un día en suelo norteamericano. Y el lunes deportaron Omar Artan, el mejor árbitro africano que iba a convertirse en el primero nacido en Somalia en dirigir un partido del Mundial. Consciente de eso, Infantino advirtió que se hablaría del tema, pero pidió también hablar de fútbol.
A pesar de las críticas que han recibido los Estados Unidos en la previa de la Copa, el presidente Infantino siguió el protocolo y le agradeció a los mandatarios de los tres países organizadores, Donald Trump, al primer ministro de Canadá Mark Carney, y a la mexicana Claudia Sheinbaum.
El suizo de raíces italianas no esquivó el tema Irán: «Les prometí que vendrían, que si tenía que traerlos en un autobús desde Teherán, lo haría«. Y manifestó que se siente feliz de que el seleccionado persa juegue el Mundial: «Se trata del futbol, que la gente olvidé por un rato su realidad. Me da mucho gusto poder haber traído a Irán, me siento orgulloso del trabajo de mi equipo y agradecido con las administraciones de los tres países por haber cooperado».

