Un informe de Unicef Argentina advirtió que, en el segundo semestre de 2025, el 42,3% de niñas, niños y adolescentes vivía en hogares con ingresos por debajo de la canasta básica total, mientras que el 9,4% se encontraba en situación de pobreza extrema. No obstante, estos valores representan una caída por tercer semestre consecutivo respecto del pico registrado en el primer semestre de 2024, cuando la pobreza infantil alcanzó el 67,1%.

En términos absolutos, el informe estima que alrededor de 5,1 millones de niñas, niños y adolescentes vivían en hogares pobres hacia fines de 2025, mientras que cerca de 1,1 millones se encontraban en situación de indigencia. La reducción frente al año anterior implicó una disminución de aproximadamente 3 millones de casos respecto del momento más crítico.

El estudio señala que la pobreza infantil mantiene niveles superiores a los de la población general. En el mismo período, la tasa de pobreza total fue del 28,2%, mientras que la indigencia alcanzó al 6,3% de la población. Esta brecha se repite a lo largo de toda la serie analizada entre 2016 y 2025.

En cuanto a la evolución reciente, el informe destaca una reducción sostenida durante tres semestres consecutivos a partir del segundo semestre de 2024 (67,1%, 52,7%, 46,1% y 42,3%). Sin embargo, advierte que los niveles actuales siguen siendo elevados y similares a los registrados en 2018 (41,6% y 47,3% en el primero y en el segundo semestre, respectivamente).

El análisis también incorpora la brecha de pobreza, que mide la distancia entre los ingresos de los hogares y el valor de la canasta básica. En el segundo semestre de 2025 esta brecha se ubicó en 34,4% para los hogares con niñas y niños, mientras que la brecha de pobreza extrema fue del 32%.

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Unicef Pobreza

El informe identifica perfiles de mayor vulnerabilidad. La pobreza infantil alcanza al 68,8% en hogares con clima educativo muy bajo y al 74,8% cuando la persona de referencia está desocupada. También se registran niveles elevados en barrios populares, donde la incidencia llega al 68,3%.

En relación con el mercado laboral, el documento señala que la inserción formal reduce la probabilidad de pobreza, aunque no la elimina. En 2025, el 21,5% de niñas y niños en hogares con empleo formal seguía siendo pobre, frente al 55,2% en hogares con inserción informal.

Las transferencias monetarias, como la Asignación Universal por Hijo y la Prestación Alimentar, muestran un impacto más significativo en la reducción de la pobreza extrema que en la pobreza total. Según el informe, estos ingresos permiten evitar que parte de los hogares caiga por debajo de la línea alimentaria.

En paralelo, el 42,6% de niñas, niños y adolescentes presenta al menos una privación no monetaria, vinculada a condiciones de vivienda, educación, acceso a servicios o protección social. Estas privaciones muestran una dinámica más estable y menos sensible a los cambios coyunturales en los ingresos.

Finalmente, el informe incluye proyecciones para el primer semestre de 2026, que anticipan un aumento de la pobreza infantil hasta el 44,4% y de la pobreza extrema al 10,8%. De acuerdo con el documento, estos valores reflejan una posible reversión parcial de la mejora reciente en un contexto de recuperación económica aún frágil.

Fuente: Agencia DIB

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