A la sombra de las encuestas, Macri le planteó la paritaria bonaerense a Milei y en el PJ asoma un triple acuerdo


Aunque es difícil atribuir un nexo causal directo, el mal momento de Javier Milei ante la opinión pública forma parte del telón de fondo sobre el cual se recortaron las dos movidas políticas más importantes del escenario político bonaerense de las últimas horas: 1) El gesto de distanciamiento de PRO respecto de La Libertad Avanza que realizó Mauricio Macri en Vicente López y 2) Un principio de acuerdo entre las tribus peronistas para repartirse el control de las comisiones en el Senado, que encierra una primera reacción, tímida, aislada y pequeña, pero novedosa para avanzar en alguna dirección que no sea la repetición ad nauseam de la interna interminable entre kicillofistas y cristinistas.

Presentada bajo el mismo eslogan que sirvió de título para el documento partidario que la precedió y le dio el marco – “El Próximo Paso”- la reunión de PRO en Vicente López forma parte de la paritaria de poder que Macri le viene planteando a Milei desde hace dos años. Los titulares de prensa reflejaron el jugueteo con una candidatura propia en 2027 y por ende con una ruptura, pero el objetivo del Expresidente fue muy otro: dejar en claro que hoy el péndulo de su relación marca máxima distancia. Hubo además un componente provincial específico: “Nosotros no vamos a pintar el partido de violeta, tenemos una estructura y una historia en la provincia que vamos a hacer respetar”, resumió uno de los armadores de la movida. Primera conclusión, entonces: blindar el territorio, proteger a intendentes y concejales. Condensar identidad.

El manejo de los tiempos, tal vez la expertise política que el sistema más le reconoce a Macri, jugó un rol esencial. En este punto, un jefe político del peronismo del Conurbano aportó una clave de lectura, en una cena con varios intendentes de su partido: repartió encuestas de consumo propio, no públicas, en la que Milei parece con 20 puntos de imagen negativa en Moreno y en Lomas de Zamora. Una mayoría de consultores empieza a detectar que la caída del apoyo al Presidente está llegando a su piso. Pero ese piso es muy bajo: entre 30 y 35%. Macri siente que esos números le permiten gestos de fuerza para discutir poder interno y, a la vez, exigir “cambios”. Eso también forma parte de la explicación del planteo, que no es solo estrategia de posicionamiento para los propios: cómo muchos en LLA, ve a Milei encerrado en un círculo que lo confirma en sus prejuicios y le mediatiza el contacto con la realidad. “El Presidente discute teoría, enrostra a sus pares economistas índices cuando mejoran, como el riesgo país o la inflación. Algo dijo de la falta del empleo o la caída del salario. Pero no empatiza con los que sufren las penurias de la economía de todos los días. No registra el fastidio por no llegar a fin de mes, como tampoco el que causa el affaire Adorni. Está aislado en su mundo”, explica un colaborador de Macri.

En los pliegues de Vicente López se produjeron algunos movimientos interesantes. El principal lo protagonizó el trio Karina Milei, Sebastián Pareja, Cristian Ritondo. Como una batalla más de su guerra contra Santiago Caputo, la primera colocó al segundo en la presidencia de la Bicameral de Inteligencia, y el tercero estalló de bronca, porque se la habían prometido a él. Paradoja: Ritondo no pensaba ir al encuentro PRO y dicen que la decisión de Karina lo convenció de hacerlo.

Diego Santilli, aún afiliado amarillo, fue el gran ausente. No es casual: Macri le baja el pulgar como candidato y a él tal vez le convenga eso si lo que debe hacer para llegar es convencer a Karina y Javier que para la boleta libertaria es una opción mejor que Pareja. Ritondo, en cambio, sí sostiene al ministro del Interior como postulante. Algunos describen esa desavenencia entre Macri y él como una diferencia entre el dueño y el CEO de una compañía. En todo caso, no se traslada a la cuestión de fondo: “en la provincia, no vamos a hacer nada que rompa”, define un legislador de trato personal y frecuente con el Expresidente. Traducción: para ganarle al peronismo el sillón que hoy ocupa Axel Kicillof deben ir juntos. Y sumar a sectores de la UCR. Ese es el diagnóstico. Aunque la misma fuente agrega un matiz, un tanto sibilino: “si Milei cayera al 10%, igual lo necesitaríamos para ganar acá. No hay otra que la unidad, más allá de quién sea el candidato bonaerense… o nacional”.

Un acuerdo entre mil desacuerdos

El viernes por la noche, tras una pulseada durísima que involucró a actores extraparlamentarios, alumbró un preacuerdo entre las tribus peronistas para repartir las presidencias de las comisiones en el Senado bonaerense, que podría terminar con la parálisis de cinco largos meses en la Legislatura.

Reducido a sus términos básicos, consiste en lo siguiente: La Cámpora logró retener Asuntos Constitucionales -clave para el lobby judicial- en manos de Emanuel González Santalla; el massismo se queda con Presupuesto (Valeria Arata), de importancia relativa porque Kicillof ya tiene asegurado financiamiento hasta fin de mandato; Transporte (Marcos Pisano) que funciona en tándem con el ministerio a cargo de Martín Marinucci y Reforma Políticamn (sería para Malena Galmarini, pero no genera gran interés, lo que es un indicio de que podría no haber cambios en el esquema electoral para 2027, año en el que entonces no se repetiría el desdoblamiento). Kicillof mantiene Legislación General (Germán Lago) para controlar la agenda. El punto clave es que Galmarini iría a la vicepresidencia que ahora ocupa la kicillofista Ayelén Durán, quien sería desplazada. En principio, Verónica Magario habría dado el OK.

De confirmarse, ese entendimiento implica una novedad que vas más allá de ser un acuerdo entre las tres tribus del peronismo involucradas en una pela interna a brazo partido desde hace más de un año y medio. Lo particular es que, en su gestión, en la que se involucraron Sergio Massa, Santalla, Facundo Tignanelli, Juan Pablo De Jesús y Magario (FR, Cámpora, insaurraldismo-intendentes y MDF) se habló explícitamente de la necesidad avanzar con acuerdos allí donde se puede para aprovechar el mal momento de Milei. “Hay que terminar con la parálisis de la interna”, se escuchó. Vale por ahora solo para el Senado y no implica ninguna solución a la pelea entre el axelismo y el cristinismo, que muchos describen en términos de paritaria del poder, como la de Macri y Milei. De hecho, el jueves dos jóvenes ligados a un municipio camporista escracharon a Kicillof en un acto en La Plata al grito de “decí Cristina Libre” y en Gobernación esperan más episodios de ese tenor. Pero el acuerdo es un indicio del creciente registro entre la dirigencia peronista de que la pelea interna es por lo menos inoportuna.

Fuente y Foto: DIB