El peor día de Donald Trump: la victoria de Zorhan Mamdani conmovió el escenario político


Si algo podemos decir de esta elección es que los grandes perdedores fueron los medios tradicionales, mientras las redes y la calle fueron las que realmente determinaron el ganador.

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Las boletas electorales de Nueva York, mucho más “aburridas” (neutrales diría otro), que el sistema implantado en Argentina. Cuomo figura en la segunda línea porque perdió y la interna Demócrata y se presentó como independiente.

Las boletas electorales de Nueva York, mucho más “aburridas” (neutrales diría otro), que el sistema implantado en Argentina. Cuomo figura en la segunda línea porque perdió y la interna Demócrata y se presentó como independiente.

Apoyado por todo el establishment neoyorquino, la estimación es que Cuomo recaudó entre u$s40 y 45 millones para su campaña (u$s10.9 millones de 92 donante, Joe Gebbia, cofundador de Airbnb aportó u$s2 millones; u$s25 millones de la campaña Anti-Mamdani con 219 donantes-el mayor Bill Ackerman, de Pershing Square Capital, u$s1,25 millones; más u$s5 millones de Protect the Protectors) mientras el elegido intendente, conseguía entre u$s3,6 y u$s10 millones (u$s2,3 millones, de 392 donantes, el mayor, Mohammed Javed, de Showcase Commerce, con u$s250.200; más u$s1,5 millones del Progresive Fund).

Mucho antes de la victoria de Mamdani o que surgiera su nombre, la ciudad de Nueva York venía sufriendo un éxodo de sus principales empresas. Por caso, el J.P Morgan y Goldman Sachs emplean hoy más gente en el estado de Texas que los que siguen en Wall Street, Elliott Management, Icahn Capital y ARK Fortress se han mudado a Florida. En total se estima que se perdieron en la ciudad unos 250.000 trabajos en finanzas (10%-15% del total) desde el Covid con activos por más de u$s990.000 millones.

Ante la victoria de Mamdani, según una encuesta de JL.Partners, 765.000 neoyorkinos abandonarían “Ciudad Gótica” y otros 2,12 millones considerarían hacerlo, en lo que sería una migración masiva sin precedentes.

Afortunadamente esto suele ser solo una cantinela. En 2024 entre 40 y 113 millones de norteamericanos dependiendo de la encuesta- amenazaban con abandonar el país si Trump ganaba. En lo que va del año, menos de 10.000 abandonaron los EEUU.

No tenemos números, pero la promesa de Mamdani, un declarado socialista, de congelar los alquileres bajos, elevar de 7,25% a 11,5% los impuestos corporativos (al nivel de la vecina New Jersey, donde también acaba de ganar una demócrata) y establecer un impuesto a los ingresos de 2% a los cerca de 35.000 neoyorkinos que ganan más de u$s1 millón al año, simplemente acelera un proceso que ya venía de antes y que resulta visible en el incremento de la venta de viviendas de lujo más que en la emigración.

Sinceramente y a pesar de la confianza que trasunta, Mamdani no la tiene nada fácil. Pero si logra algo de lo mucho que prometió, demostrará que otro camino es posible.

El discurso

La victoria de Mamdani frente a Cuomo, un demócrata socialista frente a uno de centro, o si se quiere uno de la nueva generación frente a otro de la vieja, es un demorado terremoto que obligará al Partido Azul a una completa reestructuración hacia la izquierda (beneficiando al ala trumpista dentro de los republicanos).

Así como al ganar la primaria Mamdani había citado a Franklin Delano Roosevelt, esta vez, en su discurso de victoria fue al primer Primer Ministro de la India, Jawaharlal Nehru, al referirse sobre los cambios de época.

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Los medios más “trumpistas”, consideraron una tragedia la victoria de Mamdani.

Los medios más “trumpistas”, consideraron una tragedia la victoria de Mamdani.

Sin agregar demasiado a lo que ha venido diciendo -su predica es de un socialismo clásico, con sus habituales promesas de ómnibus gratuitos, tiendas de comestibles más baratos, reducción de los alquileres, mayor cuidado para los niños, más inclusión, etc.), y evidenciando que no tiene “pasta” para ser un futuro presidente de los norteamericanos, uno de los momentos más interesantes fue cuando apunto al Presidente: “Entonces, Donald Trump, ya que sé que estás mirando, tengo cuatro palabras para vos: “Turn the volumen up (subí el volumen)”, para luego desafiar abiertamente la política migratoria de casi octogenario. Pero esto no fue lo único interesante.

Tendiendo puentes

“Construiremos una intendencia que se mantenga firme junto a los judíos de Nueva York y que no vacile en la lucha contra el flagelo del antisemitismo…”, dijo Mamdani en su discurso de victoria.

El gran error, o debería de decir horror, de quienes enfrentaron a Mamdani fue acusarlo de antisemita. Mamdani ganó y por lo tanto sus ideas y las ideas que otros lo acusaban enarbolar, ganaron, se volvieron política y socialmente aceptables.

Cuando Trump y Cuomo lo acusan de antisemita, lo que queda es la idea que un antisemita ganó la conducción de la ciudad más importante de los EEUU y que el antisemitismo es algo que los norteamericanos avalan, que está bien ser antisemita, que se puede ser “un ganador” siéndolo.

Afortunadamente el elegido “Mayor of NYC”, no es un antisemita, sino alguien horrorizado ante la masacre de Palestinos por parte de Israel. Es cierto que esto dio el puntapié inicial a los cerca de 100.000 seguidores que promovieron su campaña en la calle, pero nunca fue el eje de su campaña.

Si Mamdani ganó, no fue por su posición frente a Israel sino por entender que lo que más preocupaba a sus conciudadanos era el “imposible” costo de vida. Si para alguien su posición frente a Israel fue importante, es justamente para los judíos que lo apoyaron. Hoy, esta base -que muchos tildaron de traidores o estúpidos- es la que garantiza que Mamdani tenga en cuenta el interés de los seguidores de la Torá.

Pero el discurso del nuevo intendente seguía: “(Construiremos una intendencia) …donde más de un millón de musulmanes saben que pertenecen, no solo a los cinco distritos de esta ciudad, sino también a los centros del poder. Nueva York ya no será una ciudad donde se pueda traficar con la islamofobia y ganar unas elecciones”.

La impotencia del Presidente

Que Trump le ha estado disparando con todos los cañones a Mamdani, buscando evitar que se hiciera de la intendencia de Nueva York, no necesita ser explicitado.

A poco de abrir ayer la votación, Trump posteó en su red un mensaje definiendo como estúpidos a los judíos que votaban por Mandami (no es la primera vez que busca “apretar” al electorado judío).

Pero este insulto no fue más que una muestra de impotencia del presidente frente a lo que veía venir. La ciudad de Nueva York, con 8,3 millones de almas, alberga 750.000 musulmanes y 960.000 judíos (600.000 en Brooklyn), la mayor colonia del mundo. Según una reciente encuesta de Marist, cerca el 32% de los judíos dijeron apoyar a Mamdani, es decir que poco más de 150.000 preferían al musulmán (ojo que apoyar no es votar), más que suficientes para asegurarle la victoria.

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A pesar de las amenazas, las acusaciones de antisemita y los insultos a quienes votaban por Mamdani, fueron muchos los judíos en Nueva York que votaron por él

A pesar de las amenazas, las acusaciones de antisemita y los insultos a quienes votaban por Mamdani, fueron muchos los judíos en Nueva York que votaron por él

A pesar de la evidencia, durante la habitual conferencia de prensa matutina de la Casa Blanca, la vocera Levitt declaró que los dichos de Mamdani vinculando la administración Trump a una serie de esfuerzos buscando intimidar a su electorado eran “Completamente irresponsables” y “basados en cero evidencia”, “Pienso que es muy triste que tengamos alguien que encabeza una lista en un día de Elecciones diciendo tales cosas”.

Cuando le preguntaron si Trump iba a hacer cierta su amenaza de cortarle los fondos federales a la ciudad si Mamdani ganaba, su respuesta fue un lacónico “No nos vamos a adelantar al resultado de la elección. Ni voy a hablar de lo que va a hacer el presidente en el futuro. Veremos cómo salen las cosas esta noche (por ayer).

Un futuro no tan deseado

El problema es que este insulto y el que Mamdani gane la elección tiene un trasfondo que va mucho mas allá de lo político.

Según el Pew Research Center, en EEUU viven entre 5,8 y 7,7 millones de judíos y entre 3,5 y 4,5 millones de musulmanes. Los judíos son en un 90% blancos de origen askenazi, con una edad media de 49 años, el 65% con tres o más generaciones nacidas en el país y sus mujeres tiene en promedio 1,9 hijos (salvo los más conservadores que alcanzan a 3 o más, están involucionando).

Los musulmanes son mucho más diversos, repartiéndose entre blancos 26%, asiáticos 18%, árabes 18%, negros 9%, latinos 5% y otros 24%. Su edad media es de 32 años, el 60% inmigrantes de primera generación y las musulmanas van de 2,6 a 2,8 hijos cada una.

Esto implica, según la gente de Pew, que en 2040 haya más musulmanes que quienes se consideran judíos viviendo en los EEUU, en un momento en que los latinos superarían el 25% de la población mientras los negros caerían al 14,7% y los blancos de origen anglosajón irían del actual 59% a cerca del 45%.

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“… Y ASI COMIENZA”, la lacónica respuesta de Donald Trump a la victoria de Mamdani. Sin quererlo el Presidente norteamericano implícitamente reconoce el inicio del cambio de época.

“… Y ASI COMIENZA”, la lacónica respuesta de Donald Trump a la victoria de Mamdani. Sin quererlo el Presidente norteamericano implícitamente reconoce el inicio del cambio de época.

Este giro brutal en el escenario sociopolítico de los EEUU explica en parte la ferocidad de “los poderes de turno” para tratar de evitarlo o al menos ralentizarlo, frenando la inmigración y reprimiendo el crecimiento de las poblaciones latinas y musulmanas en favor de negros, judíos y blancos y explica porque Zohran Mamdani es un problema más grande que el mismo.

No sabemos que pasará, pero como dijo anoche el propio presidente Trump al referirse a la victoria de su nuevo archienemigo: “…y así comienza”.

Ambito