El Gobierno griego impuso un límite de 20.000 visitas diarias a la Acrópolis de Atenas, uno de los monumentos más visitados en Europa, para evitar el hacinamiento y que el turismo excesivo dañe el conjunto arqueológico.
El Gobierno decidió tomar esta medida a principios de agosto ante las aglomeraciones que se registraban a primeras hora de la mañana en la entrada del sitio arqueológico, que era visitado por unas 23.000 personas cada día. Por eso, aparte del límite total diario, se restringe también el número de accesos por franjas horarias, algo que se conseguirá a través de una plataforma oficial.
La palabra acrópolis proviene del griego akros (‘extremo, cima’) y polis (‘ciudad’), por lo que se refiere a la parte más alta de las ciudades.
Se trata en general de los sitios en los que nacieron las ciudades, ya que en las zonas altas podían protegerse mejor de los ataques, por bordes escarpados, acantilados o murallas.
Por ser germen de ciudades y ubicarse en un sitio privilegiado, en las acrópolis solían situarse los edificios más importantes, como templos o sedes de gobierno.
La Acrópolis de Atenas, construida en el famoso “siglo de Pericles” y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es la más famosa, aunque en Grecia hay otras acrópolis conocidas, como las de Aso (en la Grecia antigua, actualmente Turquía) o la de Pérgamo.
Y también hay acrópolis en otros países como las de Bratislava (capital de Eslovaquia) o la de la célebre Constantinopla (actual Estambul, Turquía).
En la cumbre de esta cima se encuentra el célebre Partenón, un templo consagrado a la protectora de la ciudad, la diosa Atenea Pártenos, que fue construido entre los años 447 y 438 aC. (DIB)
Fuente y Foto: DIB

