Los aumentos que sufrieron los productos lácteos llegan hasta el 40% en apenas 15 días y, en promedio, subieron entre un 15% y un 20%.
La leche trepó un 8% pero el litro de una primera línea «La Serenisima» ya sale más caro que la nafta: $42,67. A fines de marzo costaba $39,50. Con la última suba de los combustibles, el litro de la Súper en YPF cuesta $40,43. Además del precio elevado de la leche, los vecinos ya perciben la escasez en las góndolas.
Sólo en 2018, cerraron más de 600 tambos en todo el país, de acuerdo a un informe de Observatorio de la Cadena Láctea Argentina. «La crisis se arrastra desde hace años, pero pensamos que con el cambio de gobierno se iba a solucionar, y el problema siguió y estamos peor», sentenció el titular de la Carbap.
Respecto a la leche «La Armonía» y Precios Cuidados.
«Si la intención del Gobierno es continuar manteniendo una línea de leche barata, debería poner fondos para sostener ese precio. La Serenísima viene perdiendo millones y la realidad es que con los costos que enfrenta y la presión impositiva que hay, es una utopía ofrecer un sachet a 25 pesos. Casi el 50 por ciento del precio final de la leche en góndola se lo queda el Estado en impuestos. Para cualquier empresa sostener un precio bajo se hace imposible», dijo a «iProfesional» Manuel Ocampo, referente de la Asociación de Productores de Leche (APL).
