La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef advirtieron que menos de la mitad de los recién nacidos son amamantados en la primera hora de vida, lo que los hace más vulnerables a las enfermedades y la muerte.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna que comenzó hoy, ambas agencias de la ONU señalaron que “las crisis mundiales, las crisis en la cadena de suministro y la inseguridad amenazan la salud y la nutrición de millones de bebés y niños como nunca antes”, informó el sitio de noticias de Naciones Unidas.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y Catherine Russel, directora ejecutiva de Unicef, señalaron que durante emergencias como las de Afganistán, Yemen, Ucrania, el Cuerno de África, y la vasta región africana del Sahel, la lactancia materna garantiza una fuente de alimentos segura, nutritiva y accesible para bebés y niños pequeños.

“Ofrece una poderosa línea de defensa contra las enfermedades y todas las formas de desnutrición infantil, incluida la emaciación. La lactancia materna también actúa como la primera vacuna del bebé, protegiéndolo de enfermedades infantiles comunes”, subrayaron.

Sin embargo, agregaron, “la angustia emocional, el agotamiento físico, la falta de espacio y privacidad, y el saneamiento deficiente que experimentan las madres en situaciones de emergencia, significa que muchos bebés están perdiendo los beneficios de la lactancia materna para ayudarlos a sobrevivir”.

Según la ONU, solo el 44% de los bebés son amamantados exclusivamente en los primeros seis meses de vida, por debajo del objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud dirigido, del 50% para 2025.

“Proteger, promover y apoyar la lactancia materna es más importante que nunca, no solo para proteger nuestro planeta como el primer sistema alimentario natural y sostenible definitivo, sino también para la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de millones de bebés”, destacaron Tedros y Russell.

Los directores generales de dichas agencias mencionaron que, para aumentar la cantidad de bebés amamantados en todo el mundo, los gobiernos, los donantes, la sociedad civil y el sector privado deben concentrarse en priorizar la inversión en políticas y programas de apoyo a la lactancia, especialmente en situaciones de fragilidad e inseguridad alimentaria

También en equipar a los trabajadores de la salud y la nutrición en los establecimientos y las comunidades con las habilidades que necesitan para brindar asesoramiento de calidad y apoyo práctico a las madres.

A su vez, proteger a los cuidadores y trabajadores de la salud para que no sean influenciados por la falta de ética del mercadeo de la industria de fórmulas para bebés mediante la plena adopción e implementación del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, incluso en contextos humanitarios.

Y además implementar políticas e iniciativas de salud pública favorables a la familia, que brinden a las madres el tiempo, el espacio y el apoyo que necesitan para amamantar. (DIB) ACR

Fuente y Foto: DIB

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