Estas últimas semanas, lo que sucede en la Corte ha sido tema relevante por el actual nombramiento del presidente, como ahora también por la renuncia de la única jueza, la Dra. Elena Highton de Nolasco. La cuestión de la cantidad de miembras y miembros de la Corte ha girado sobre si ampliarla o disminuirla según cuestiones meramente políticas, en términos de política partidaria, pero a esta altura la falta de paridad en el máximo tribunal de Justicia, es el tema a mi entender de mayor relevancia en estos momentos. La necesidad de la reforma judicial en clave feminista, incluso la exigencia de la formación en género también incluye a los jueces que componen la Corte, como temas centrales. La perspectiva de género en quienes la ocupan, no puede seguir quedando a un costado.

Estamos frente a una oportunidad única, de que no solamente la vacante que se abre sea cubierta por una mujer, sino que esta mujer sea feminista, que la perspectiva de género sea aplicada en el abordaje y en sus sentencias, que en toda la Corte se vea reflejada la real aplicación de la equidad, que las diversidades sean contempladas y tenidas en cuenta, hace 6 meses que no sabemos el paradero de Tehuel, un pibe trans que fue a buscar trabajo y no volvió, quienes integran el máximo tribunal, no pueden estar ajenos y ajenas a esta realidad, su rol es fundamental, el cambio es de arriba para abajo y de abajo para arriba, no debe ser un mundo aparte la Corte Suprema de Justicia.

Celebro que evidentemente hemos avanzado como sociedad en no cuestionar que el cargo debe ser cubierto por una mujer, pero no nos olvidemos el sistema patriarcal es encarnado por varones pero también por mujeres. «El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los oprimidos» ( Simone de Beauvoir) y no nos garantiza perspectiva de género el hecho de ser mujeres.

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La exigencia debe ser cada vez mas ardua para quienes ocupen lugares tan importantes como en este caso. No es descabellado que la perspectiva de género y la paridad lleguen a la Corte, hace unos meses se impugnaron 4 concursos de postulantes a jueces y juezas de juzgados de primera y segunda instancia, por incumplir el requisito de formación en género, prevista por el reglamento del Consejo de la Magistratura (acción llevada a cabo por representantes de Abofem Argentina) ¿no es acaso lógico, que la composición de la Corte tenga a la formación en género como una obligatoriedad? Según un informe de Mumalá, la Corte, hasta la renuncia de Highton, estaba compuesta del 20% por mujeres en un total de 5 miembros. De las 24 provincias las Cortes provinciales son ocupadas por el 31% de mujeres. Es evidente que falta y mucho.

El ampliar incluso la Corte es una muestra de construir en miras de igualdad y paridad, que también es un pedido colectivo que no puede desatenderse.

Necesitamos una justicia que responda a los reclamos que se vienen sosteniendo, que mejoren los abordajes en las intervenciones judiciales, que se formen en género, que fallen con perspectiva de género, que sean respetadas las paridades, que el enfoque feminista no sea excluido, que construyamos una Corte Suprema a semejanza de una sociedad en cambio, con un sistema hegemónico en crisis, reitero una vez más sin perspectiva de género no hay justicia, y es mucho más que una frase, es un hecho.

Melisa García, presidenta de la Asociación de Abogadas Feministas Argentinas (Abofem)

Fuente: TELAM

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