Por Santiago Escobar.-


Ni bien la gobernadora arribó a Maipú, se confirmó que vendría a Madariaga en una agenda no improvisada desde gobernación, pero algo desprovista en Madariaga.

Lo cierto es que se la aguardaba la semana pasada y aunque lo inaugurado no requería su presencia, de igual manera se le rindió homenaje a su visita dándole el privilegio de descubrir la placa de un nuevo módulo en la atención para la victimas de violencia.

Que Hebe de Bonafini sea quién inauguró el lugar, y que al radicalismo de Madariaga aquello le haya provocado náuseas, o que ahora ya no sea contradictorio con UNICO (como agresivamente se dijo desde el mismo sector), o que si la propiedad sea o no investigada por la justicia en los litigios pendientes contra la Fundación que preside Bonafini, y que todo eso habría sido no más que un acto proselitista; hoy es todo anecdótico. No importa. En verdad ya no importa, olvidemoslo.

Igual que prontamente hay que olvidar toda agresión (verbal) que desde cualquier sector provenga. Porque en definitiva es el camino del cambio: el olvido. Todo se olvidó.

Lo concreto que en una visita donde los periodistas locales a regañadientes y por lo bajo no les gustó la premura ni la sorpresa, aunque nobleza obliga, no fueron «invadidos» por medios provinciales traídos por la misma gobernadora; permitió que por ejemplo se pudiera preguntar del reclamo docente, de las obras, de las tarifas y de las promesas.

Promesas no quiso hacer, tal vez condicionada por la incertidumbre del mercado y el apoyo legislativo que de a poco se va armando para el escenario electoral. También para cuidar su imagen.

De las tarifas pidió lo mismo que Macri, hacer más y más esfuerzos hasta donde se pueda, para consumir menos y pagar aunque duela. Eso sí, comprometió a Esteban Santoro para eliminar de la factura de Coema todo lo que no sea energía eléctrica, aunque ello atente contra la cobrabilidad de la tasa y los bomberos voluntarios salgan con talonario a recaudar el aporte. Eso lo hizo sutilmente, casi en privado. También para cuidar su imagen.

De las obras como era de esperar, no podía dejar de destacar el mayor logro de inversión conseguido por el endeudamiento histórico de la provincia, una ruta 56 que de punta a punta vamos a disfrutar todos. Y lo digo con honestidad porque es importante su concreción y lo mejor que se ha proyectado para nuestra ciudad y la zona, desde que se volcaron kilómetros de asfalto sobre las avenidas y calles madariaguenses en los últimos años.

Eso si, ya lo había dicho en Chacabuco hace algunas semanas en oportunidad de referirse también a la obra de la ruta 7, «se terminarán las que están en ejecución», pero de nuevas obras ni hablar. El ajuste del FMI es una verdad y de eso tal vez es mejor tampoco ni hablar. También para cuidar su imagen.

En definitiva pasó una nueva visita de la Gobernadora, comprometió a Santoro con las tarifas y vino a cobrarse el «pacto fiscal» en el que Madariaga se adhirió.

Por alguna razón misteriosa de esas que el tiempo se tratará de acomodar, el radicalismo de Madariaga se agolpó para sacarse una foto con la mejor candidata del PRO, regocijante como si fuera propia tuvieron el acceso privilegiado miembros del Comité Radical partidario cuando todos pensamos que se gobierna para todos. Pero no importa. Es mejor olvidar. Cuidemos su imagen.

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