Los albertistas dejaron de ser moderados y por primera vez contraatacaron al kirchnerismo duro. Hasta el propio presidente ayer prendió fuego todo: Dijo que no es “hipócrita” y que no le gusta “ocultar” la verdad. Antes de que Cristina reaparezca hoy en público, Máximo dio la estocada y jugó fuerte desde el Congreso. Junto a sus diputados dejaron las filosas críticas y sin consensuar con la Casa Rosada, establecieron la agenda de prioridades en Diputados. Así mostraron su poder de fuego al mandatario.

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