Streaming: el negocio global cambia el foco, se vuelve más selectivo y ya no apuesta a crecer a cualquier costo


En conjunto, el panorama que surge del informe es el de una industria que dejó atrás la euforia y entró en una fase más racional.

El entretenimiento audiovisual ya no persigue el crecimiento infinito, sino la sustentabilidad de su propio modelo. Netflix sigue siendo central, pero ya no gobierna en soledad. Las plataformas compiten en un terreno más parejo, la producción se ajusta, el cine busca recomponer su vínculo con el streaming y los datos se convierten en la brújula principal de las decisiones en la era de la inteligencia artificial.

Como sostiene Luminate, la estabilización no implica estancamiento, sino un cambio de reglas. La industria no está simplemente atravesando una transición, sino que ya cambió. Y en ese nuevo equilibrio, el poder se reparte de manera más diversa, obligando incluso al gigante que definió la era del streaming a adaptarse a un mundo donde la hegemonía absoluta ya no es garantía de futuro.

En términos concretos, esto implica menos estrenos, más foco en franquicias probadas, un uso intensivo de datos y una mirada mucho más cautelosa sobre la rentabilidad de cada proyecto.

Netflix lidera, pero no gobierna

Uno de los signos más claros de esta situación es el llamado “gran nivelamiento” del streaming. Por primera vez desde que Luminate mide el consumo de contenidos, la serie original más vista del año en plataformas estadounidenses no fue una producción de Netflix.

Ese lugar lo ocupó Love Island USA, de la plataforma estadounidense Peacock, que además logró un crecimiento interanual del 150% en minutos vistos.

El dato no es menor, ya que marca el quiebre simbólico de una década en la que Netflix fue sinónimo de liderazgo absoluto y deja en evidencia que el ecosistema se volvió más equilibrado y competitivo.

De todos modos, Netflix sigue siendo el jugador dominante. En 2025 colocó seis títulos dentro del top 10 de las series originales más vistas en Estados Unidos, una demostración de que su escala y su capacidad de generar hits continúan siendo difíciles de igualar.

Pero el informe también muestra que su participación en el total del tiempo de visualización de contenidos originales cayó por debajo del 60% por primera vez. En paralelo, plataformas como HBO Max, Prime Video, Paramount+ y Peacock lograron escalar su oferta hasta niveles de audiencia que antes parecían reservados únicamente para el líder del mercado.

Pero vale aclarar que este cambio no responde a un colapso de Netflix, sino a la consolidación de sus competidores.

El streaming dejó de ser un terreno de monopolio de atención para convertirse en un ecosistema más fragmentado, donde varias plataformas pueden lanzar éxitos relevantes y sostenerlos en el tiempo.

Incluso la distancia entre los títulos más vistos de Netflix y los de sus rivales comenzó a reducirse, algo impensado pocos años atrás. El dominio sigue existiendo, pero ya no es excluyente.

Menos estrenos y criterios más selectivos

El cambio de paradigma también se refleja en los volúmenes de producción. Si bien el consumo de series originales creció alrededor de un 15% interanual en Estados Unidos, la cantidad de estrenos se redujo.

En 2025, la producción televisiva cayó un 11% respecto del año anterior, con descensos en todas las categorías, desde la TV abierta hasta las plataformas digitales.

El informe destaca en este punto que este repliegue productivo vino acompañado por “un cambio de prioridades narrativas”.

Las series de prestigio, caras y altamente serializadas, que dominaron la conversación cultural durante los años 2010, comenzaron a perder terreno frente a formatos más previsibles y sostenibles.

Otro rasgo central del nuevo equilibrio es la transformación geográfica de la producción de contenidos. Los datos de Luminate muestran que la histórica centralidad de Los Ángeles continúa debilitándose. En 2025, menos de la mitad de las grandes producciones estadounidenses se filmaron íntegramente dentro de los Estados Unidos, una proporción inédita, según el informe.

Los incentivos fiscales y los menores costos empujaron rodajes hacia Canadá, el Reino Unido y otros mercados internacionales, redibujando el mapa global del audiovisual y profundizando la lógica de eficiencia que define esta etapa de estabilización.

Cine y streaming, en un mismo ecosistema

En el terreno del cine, el informe confirma que el streaming sigue dependiendo en gran medida de un factor tradicional: las películas con mejor rendimiento en plataformas durante 2025 fueron, en su mayoría, éxitos previos de venta en los cines, como Wicked o Moana 2, que lograron sostener su relevancia meses después de su paso por las salas.

Al mismo tiempo, Netflix consiguió una de sus mayores victorias recientes con KPop Demon Hunters, su película original más vista hasta la fecha, demostrando que el modelo de calidad sobre cantidad puede funcionar incluso con una oferta más reducida.

Según Luminate, el caso de esta popular película animada también sintetiza otro fenómeno clave de la industria del entretenimiento en esta nueva etapa: la lógica transmedia.

Esto significa que el éxito de la película no se explicó solo por el streaming, sino por la sinergia con la música, las redes sociales y el consumo global del soundtrack, que superó los 10 millones de reproducciones diarias durante semanas.

En este nuevo escenario, un hit ya no es un evento aislado, sino un ecosistema que se expande entre plataformas y formatos. La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, aparece como otro eje de tensión en esta etapa.

Luminate detectó que una porción significativa del público estadounidense se muestra reticente al uso de IA en la escritura de guiones, aunque también existe curiosidad, especialmente entre los seguidores más fanáticos.

En este punto destaca que la actual etapa de estabilización del negocio no elimina la innovación, pero concluye que “obliga a administrarla con cautela, equilibrando eficiencia tecnológica y legitimidad cultural”.

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