
«Vos sos medio fullero»…»Para apostar hay que ganar». Una de cal y otra de arena. Con un tono ambigüo y con Sergio Massa a su lado, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner reapareció en público durante un acto en la exEsma luego del anuncio de la flamante fórmula de Unión por la Patria que competirá en la contienda electoral-claro está que también lo hará la que encabeza Juan Grabois, aunque no fue mencionada por la expresidenta. CFK aprovechó la ocasión para desnudar la trama que catapultó al ministro de Economía y Agustín Rossi como el principal binomio de la coalición y, al mismo tiempo, elogiar a Eduardo «Wado» de Pedro y cuestionar con dureza al presidente Alberto Fernández.
La titular del Senado se posicionó en el centro del ring y sacó los trapitos al sol. No hubo lugar para la sintonía fina, salió con los tapones de punta y remarcó que «Wado» de Pedro iba a ser su candidato si había PASO, pero sostuvo que «no iba a tener la aprobación del presidente» como candidato de unidad. La sentencia de la interlocutora estelar deja dos interrogantes: uno inmediato y el otro mediato. ¿Era el lugar indicado el acto el acto de recuperación del avión Skyvan PA-51 utilizado para los “vuelos de la muerte” durante la última dictadura cívico-militar para hablar sobre las disputas por el armado electoral? Esta decisión parece, al menos, irresponsable. ¿Ella y su espacio acompañarán a Sergio Massa durante la campaña o reeditarán lo sucedido con Daniel Scioli en 2015? Para esta pregunta habrá que esperar para obtener una respuesta certera. Por lo pronto, el discurso de CFK no fue del todo esclarecedor, dejó más dudas que afirmaciones sobre el camino que recorrerá rumbo a las PASO, más allá de algunos gestos de cercanía con el ministro de Economía y los encuentros que mantuvieron en el último tiempo.
«Se embandero con las PASO». Alberto Fernández el villano perfecto. Luego de las revelaciones de ayer por la tarde el presidente, que se encontraba en Brasil participando de un encuentro con Lula, quedó sin medias tintas como el malo de la película. Las confesiones de la vicepresidenta terminaron de romper una relación que desde el primer año de gestión no funcionó y retrata el río revuelto en el que navegó la coalición gobernante. También hubo palos para Victoria Tolosa Paz y Santiago Cafiero, por supuesto. «La política también es desorden, orden hay en el cementerio donde nadie dice nada», remarcó CFK. El problema es cuando ese desorden atraviesa por momentos la acción de gobierno y no se puede ocultar ni siquiera en medio de la disputa electoral, que a esta altura del partido tendría que ser contra los de la vereda de enfrente y no con los propios.
La filtración de la charla entre Scioli y CFK del día domingo por la tarde también sostiene al presidente como «el traidor» de la trama. Allí, el embajador de Brasil se descargó con la vicepresidenta y se lamentó por la actitud de Alberto Fernández. «Nunca en mi vida sentí una traición así», confesó el exgobernador y le agradeció el gesto a la vicepresidenta: «Tu llamado es una caricia al alma». Scioli el gran herido de la contienda no dio declaraciones hasta el momento. Optó por el perfil bajo. ¿Lo mantendrá o certificará lo dicho por CFK?
Más tarde, en Lomas de Zamora durante el lanzamiento de Federico Otermin como precandidato a intendente del oficialismo en ese distrito, el ambiente fue más distentido. Sin la presencia de CFK, Sergio Massa se vistió el traje de candidato y habló en esa sintonía. «Voy a dejar cada gota de sudor para garantizar el triunfo de Unión por la Patria», prometió e hizo un paréntesis para agradecerle a Eduardo «Wado» de Pedro a quien calificó como «el arquitecto» de la unidad y al «amigo y compañero» Máximo Kirchner. «Sé que hay muchos que están enojados con nosotros, con la política, con las frustraciones constantes, con la plata que no alcanza, con la inseguridad. Eso, de alguna manera, a nosotros nos obliga a más», enfatizó con tono de campaña Massa.
Cristina Kirchner sintió la necesidad de explicarle a su militancia el por qué de Sergio Massa y no Wado de Pedro, sin importar el momento y el lugar. «El contexto», que le pidió al presidente leer no fue atendido por ella. O sí, pero se arrogó concesiones que no perdona a los otros. y menos a Alberto Fernández. De todas formas, en la escenificación que le preparó a «su candidato» Sergio Massa, un acto junto con las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, es un modo también de indicarle al tigrense el camino y el punto de partida, y también la cancha. Ojalá que estas nuevas disidencias fundacionales, si finalmente Massa llega a Casa Rosada, no se trasladen al programa de Gobierno.
Fuente: ElPais Digital
